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FIC ALMAS REBELDES: CAPITULO VIII LOS HEREDEROS DE DON JUAN TENORIO

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FIC ALMAS REBELDES: CAPITULO VIII LOS HEREDEROS DE DON JUAN TENORIO

Mensaje por Brujita Alex el Dom Sep 30, 2012 12:25 am



VIII CAPITULO

Los herederos de Don Juan Tenorio



    Todo volvía a su cauce… después de aquel rescate accidentado… Y esa madrugada, Claudia estaba estudiando por que debía presentar un examen parcial.

    -“CONCEPTO DE PROCESO: Es la coordinada sucesión de actos jurídicos derivados del ejercicio de una acción que tienen por objeto o finalidad obtener una declaración jurisdiccional.”

    Al escuchar pasos en la habitación contigua a la suya, Terrence se levantó de su cama… vestía un boxer azul marino con un escudo de la marina norteamericana. A pesar de que estaban en la estación lluviosa… hacia calor… por eso no se había puesto camisa para dormir…

    Se asomó a la puerta, y vio a Claudia caminar de un lado a otro del corredor que daba justo a la terraza. Eran las cuatro y media de la madrugada.

    - “DISTINCION ENTRE PROCESO Y JUICIO Proceso: Es un termino amplio que comprende todos los actos que realizan las partes y el juez en el ejercicio de la función jurisdiccional para actuar la ley cualquiera que sea la causa que lo origine
    Juicio: Supone necesariamente un conflicto o controversia entre partes.”


    Era obvio que ella estudiaba Derecho… sonrió… al fin tenia la oportunidad que había soñado… estar a solas con la esquiva y tímida oficial Gutiérrez. A esa hora, no había nadie en el corredor, ni en las saunas del gimnasio ni tampoco en los jacuzzis… solo había gente en los primeros pisos, y en el parque de los estacionamientos. Muchachas armadas hasta los dientes… dispuestas a repeler un asalto, en caso de que las Fuerzas de Defensa intentaran hacer uno.

    -¿Qué haces tan temprano despierta?- preguntó.

    -¿Eh?- dijo Claudia saliendo bruscamente de su abstracción- Perdone, coronel Andrew… pensé que estaba sola.

    Se ruborizó un poco… llevaba puesta una pijama corta, que revelaba unas piernas hermosas y una blusa cerrada de mangas tres cuartos… a esa hora hacia algo de frío.

    -Estaba dando un último repaso al material que tengo que presentar dentro de tres horas. Tengo un examen parcial de Derecho Procesal a las siete y media de la mañana, tuve suerte de que el profesor me puso el examen fuera de la fecha… si no, pierdo la mitad de la nota semestral. Ventajas de ser buena estudiante.

    -¿Qué carrera estudias en la Universidad?

    -Derecho y Ciencias Políticas, estudio tercer año, en la Universidad Nacional.

    -Tengo entendido que es la que prepara los mejores profesionales.

    -Y que lo diga, nos machacan la cabeza con cada examen, pero vale la pena el sacrificio… Ya terminé.

    -Vas a volver a la cama…

    -Si… Es un sacrificio, pero no tengo más remedio… no es nada fácil estudiar y trabajar… y menos con este trabajo que realizamos… Estoy despierta desde las dos.

    -Con razón, terminaste a esta hora… realmente, es admirable.

    Aquella sonrisa, abierta, se podía decir que provocativa y sexy hizo que Claudia desviara los ojos, turbada. Era un hombre atractivo, sexy, sumamente varonil… y ella no era inmune a su atractivo…

    -Gracias a Dios, no le ocurrió nada serio a Ariadna… - dijo como para romper un poco la atmósfera de seducción que él había creado…

    -No, por fortuna, aunque la chica paso por unos momentos críticos… pero, como dice Maryland, ustedes dan sorpresas… yo creo que en estos momentos Noriega debe estar maldiciéndose a si mismo por no causarles su primera baja.

    -El lema del grupo es… “Ningún efectivo de las Fuerzas de Defensa descubre a un Casco Alado y vive para contar que puede identificarlo.” Las ordenes son no dejar a ninguno de los esbirros de Noriega, vivo para contar que puede identificar a alguna de nosotras… eso se extiende a… nuestros propios padres.

    -Lo sé, leí tu ficha técnica… No puedo entender por que hay gente que le da más importancia a un hombre que a su familia… sé que tu madre está en el hospital en estos momentos…

    -Si, padece una enfermedad Terminal… mi madre tiene… cáncer.

    Terrence al escuchar esa palabra, se estremeció… precisamente la tía Elroy, a quien el consideró toda la vida su abuela… había muerto de esa penosa y cruel enfermedad… y la madre de Carsten y Heini también murió de la misma enfermedad… a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron para salvarles la vida… la enfermedad les ganó la partida…

    -Perdón… no pensé que…

    -Mi madre tuvo una infancia y juventud muy difíciles… mucho maltrato físico, verbal y abuso sexual… mi padre…, mejor dicho, el hombre que me fabricó… nunca la ha tratado como ella se merece… crecí entre los gritos, las amenazas, los golpes y la violencia tanto verbal como física… Luego, cuando se le descubrió la enfermedad, la abandonó, como quien tira algo roto a la basura… la que esta corriendo con los gastos del tratamiento… soy yo.

    Aquella confesión, hecha con tanta sencillez, conmovió el corazón de Terrence… era una muchacha que la vida había tratado con demasiada dureza… que tal vez no se lo merecía…

    Se le acercó… desde el balcón se divisaba una panorámica de la ciudad de Panamá… a esa hora de la madrugada… era una de las horas más oscuras antes de que empezaran las primeras luces del amanecer…

    Claudia dejó correr las lágrimas por su rostro… el recuerdo de la enfermedad que minaba la vida de su madre, y el se acercó a secarle el rostro con un pañuelo…

    -Ya… no me gusta que llores… eres más linda cuando sonríes que cuando lloras…

    Era la frase que su padre adoptivo, William le decía a su madre, Candy, cuando la veía afligida o conmovida por algo, en sus años de enfermera militar, le conmovía cuando un bebé moría por falta de cuidados e higiene… y cuando un soldado, en plena juventud, moría en la guerra… Le había tocado lidiar con soldados que sufrían de estrés postraumático a causa de las batallas en la guerra de Corea y Vietnam… Aquella frase le inspiraba aliento y valor a aquella alma afligida de ver tanta crueldad… Era una frase mágica…

    Claudia lo miró… era un hombre guapo, de cabello castaño oscuro, salpicado de algunos hilos de plata, cuerpo atlético y fuerte… como correspondía a un componente de la marina norteamericana… piel suave, sonrosada, con un leve toque de bronce… una sonrisa que paralizaba a la mas valiente…

    El supo lo que tenia que hacer… la rodeó suavemente con sus brazos… que se hicieron sitio en aquella cintura fina y graciosa… un aroma a colonia masculina, mezclada con su olor natural de varón… inundó sus sentidos… era un aroma que no era desagradable en absoluto…

    Cerró los ojos y esperó… Un beso, suave, lento, tierno… sensual si se quería, hizo presa de su boca… sintió que su cuerpo se pegaba al de él… Una sensación agradable…

    El sintió su corazón latir con fuerza… era un militar casado con su carrera… sus padres habían sido muy felices… y deseaba encontrar una mujer especial para compartir su vida… lógico, no había sido un santo, ni mucho menos… pero no había encontrado ese ser especial y único que le hiciera perder su preciada soltería…

    Parecía que la había encontrado, aquellos labios tiernos, con sabor a mango, piña y fresas silvestres, le encendían la sangre… apretó el beso, haciéndolo una caricia sensual y apasionada… Y la apretó entre sus brazos…
    Claudia, como pudo, se deshizo del abrazó urgente del hombre…

    -¿Por qué? –dijo Terrence con voz ronca…

    -Esto no es correcto… de enterarse Maryland, puede salir perjudicado usted, y por ende, sus compañeros… Y yo no quiero perjudicarle… - dijo Claudia…

    -Claudia, me gustas demasiado… más de lo que pudo gustarme cualquier otra mujer… si sigues por el camino que vas, va a llegar un momento en que no podrás deshacerte de mí…

    -¿Cree que no lo sé?- dijo con acento angustiado…-Desde que le vi, supe que no era como los otros… a los cuales podía tener a raya como a los compañeros de mi Universidad… y tengo miedo… miedo de mis sentimientos… miedo de mi propia intensidad… Yo nunca he estado enamorada… Nunca he tenido un novio…

    -Yo hasta hace un mes, estaba casado con mi carrera y mi empleo… he salido con muchas mujeres… pero ninguna ha estado a mi altura… la única… que me ha cambiado los esquemas… has sido tú.

    -Me debo a mi patria, ella me necesita ahora, en su momento más difícil… a mi madre, que languidece en un hospital y necesita algo que alivie su sufrimiento, mientras llega el inevitable desenlace… no hay lugar para… el amor… al menos, por ahora….

    Y se retiró… dejándole en los labios el sabor a frutas tropicales y a inocencia machacada…


    UNAS HORAS DESPUES…

    Carla Cristina y Claudia llegaban a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, en la Universidad de Panamá, a las siete y media… justo media hora antes del examen parcial que debían presentar…

    -¿Te sabes el material?

    -Sí… -dijo, bajando la vista…

    -Te veo extraña….- ¿Pasó algo esta madrugada?

    -Si… estaba dándole el último repaso al material que tenia para ahora, y el coronel Andrew salio de su habitación…

    -Ya imagino como salio, sin camisa, con el atlético pecho y tórax al aire… y tú no pudiste resistirlo.

    -Hablamos un rato. Quería saber que carrera estudiaba.

    -¿Sólo eso?

    -Le dije que estudiaba para Licenciarme en Derecho y Ciencias Políticas. Una cosa llevo a la otra, quedamos hablando de la enfermedad de mi madre… tu sabes como me pongo cuando me tocan ese tema.

    -Imagino que lloraste mucho.

    -Sí. Me consoló y me dijo una frase…, algo así como “eres mas bonita cuando sonríes que cuando lloras”… Dice que esa frase se la decía su padre a su madre cuando llegaba abatida del trabajo. Y se lo comprendo, por que no es fácil ser enfermera militar. Y en ese momento… me rodeo con sus brazos y… me besó…

    -¿Y lo permitiste?

    -¿Qué podía hacer? Besa rico el condenado, no lo niego, pero primero esta la patria… Carla… Tenemos una misión y hay que cumplirla… Me deshice de su abrazo y me confeso algo que me da escalofríos.

    -¿Qué? No me digas que esta enamorado de ti… entonces tendrá que decírselo a Maryland.

    -Dice que si sigo como voy no podré deshacerme de él fácilmente…

    -Eso es grave… Yo aun no hablo con Heini… y temo el momento de enfrentarlo.

    -Ya he visto como te mira cuando estamos en la mesa de la cena. Una mirada que es todo un poema….

    -Lo sé, y no me es indiferente… tiene algo que me atrae demasiado… tanto que he tenido pensamientos nada sanos con él… nunca he estado enamorada…

    -En esa estamos todas… ya llega el profesor…

    El profesor Francisco Zaldívar había sido juez hacia tiempo atrás… y era sumamente formalista. Tanto que no permitía que los chicos fueran con jeans y suéter, para los parciales debían ir con pantalones de tela, camisa manga larga, saco y corbata… conforme debía hacerlo un abogado. Y las chicas debían ir con traje sastre, medias y zapatos de tacón. Por eso las chicas habían ido con sus mejores galas…Carla iba vestida con traje sastre negro y una blusa color coral que resaltaba su moreno físico. Y Claudia con un traje celeste con una blusa blanca con finas rayas azules, zapatos negros de tacón alto. Los que las veían decían que ya eran abogadas en ejercicio.

    El examen duro las dos horas reglamentarias, a las diez y media de la mañana salieron del salón. Habían sido seis preguntas para responder cinco. Y ambas habían respondido brillantemente.

    -Ahora a descansar… que merecido lo tenemos. Tuvimos suerte de que el profesor nos pusiera el examen fuera de fecha.

    -Si, el día que debíamos presentarlo, estábamos en lo del rescate de la pobre Ariadna. Por suerte no la violaron ni le llegaron a hacer nada de lo que planeaban.

    -Y ellos fueron de gran ayuda, hay que reconocerlo, sobre todo Bryan Arthur.

    -Sí, aunque eso tenia su interés, el se tomo muy a pecho ese rescate. Y se lo concedo, mi amiga tiene atractivos muy fuertes, sobre todo esa carita de niña que tiene. Derrite a cualquier hombre.


    AL LLEGAR AL EDIFICIO TOWER HOUSE SUITES….

    Carla llegó a su habitación y encontró un sobre cerrado sobre su cama… Una letra redonda, estilo Palmer, decía en el sobre

      SEÑORITA
      CARLA CRISTINA HERNANDEZ
      E. S. M.

    Aquella carta sobresaltó a Carla, que cerrando la puerta de la habitación, se sentó en la cama y abrió el sobre….


      Carla

      No pude evitar sentir una fuerte atracción por ti al verte el día que nos iban a matar en aquella sesión de fotos… Lo que menos imaginé era que fueras la escolta asignada para mi protección durante la misión que desarrollemos en Panamá. No he tenido tiempo de sentarme a conversar contigo por todo lo ocurrido con tu compañera y su rescate… por eso me armé de valor para escribirte esta nota, que quizás consideres un atrevimiento de mi parte.

      Desde el momento en que vi tu rostro angelical, he perdido el sueño y la tranquilidad. Se que la diferencia de edad entre nosotros es considerable, ya que apenas tienes veintidós años, pero el amor no tiene edad, ni horarios… Me gustaría que nos viéramos en un lugar privado para poder expresarte lo impresionado que me has dejado. Sugiero los jacuzzi que están en el segundo piso, donde se encuentra el gimnasio, a las cuatro de la tarde.

      No me dejes esperando…

      Heinrich T.


    Al leer aquella nota, Carla sintió que su corazón se detenía. Con razón las miradas incendiarias a la hora de la cena en el comedor. Dudó si decírselo a Maryland y a Giuliana o quedarse callada y optar por escuchar que era lo que él tenia que decirle… Y optó por lo segundo, ya era lo suficientemente adulta y madura para decir si, si quería algo con él o no, si no lo consideraba prudente, en los momentos que estaba pasando el país, en ese momento más valía ser diplomática. Desairar al hijo de un héroe de guerra, y de paso a uno de los oficiales de marina más condecorado de los últimos años, resultaría ser un sonoro disparate. Era un hombre que podía hacer mucho por su carrera, si aceptaba.

    Hizo lo único que le quedaba hacer. Lo comentó con Grazia Regina.

    -¿Irás, Carla?- dijo después de leer la carta.

    -No se que hacer, Grazia, tengo miedo de ese hombre…es mas experimentado que yo.

    -Yo te aconsejo que vayas… no creo que esté tan loco, para intentar hacerte algo en las narices de todas nosotras y menos de su hermana, que esta metida de hoz y de coz en esto. Quien sabe, a lo mejor sin haberte dado cuenta tienes un admirador.



    UN PAR DE HORAS DESPUES…

    Carla fue a la cita como habían acordado. Aunque sus ojos brillaban con decisión y valentía, sentía un escalofrío en todo el cuerpo que la hacia temblar de miedo. Sus mejillas estaban encendidas, pero sentía que toda la sangre de su cuerpo se había esfumado. Por fin, sabría cual era la razón de esas miradas que la desnudaban cada vez que estaban en el comedor…

    Entro al área de los jacuzzis privados, vestía un jean azul y un suéter polo color crema. Una vestimenta apropiada para una chica universitaria. Llevaba el negro cabello suelto sujeto con una bincha por todo adorno. Se dirigió al área de los privados, cuya vista daba al mar. Y allí estaba él… masculino, sensual, sexy hasta el desmayo. El no tuvo ni que voltearse para saber que Carla había llegado… su aroma a orquídeas hawaianas, que era el splash de baño que se ponía inundaba todo el lugar.

    Carla se acercó al lugar donde estaba Heini que era un jacuzzi en forma de corazón que tenia alrededor unas banquetas acojinadas para que se sentaran allí.

    -Te esperaba…

    -Recibí su nota… -dijo con voz firme, aunque el corazón le saltaba del miedo en el pecho.

    -Siéntate… - le dijo con galantería, señalándole los bancos que rodeaban el jacuzzi. Carla se sentó… se notaba lo tensa que estaba.

    -Lo que tenga que decirme… dígamelo ya… esta situación es muy incómoda para mí.

    -Tranquila… no pienses que te va a pasar algo malo aquí a mi lado. No soy tan loco ni tan estúpido como Bond, que por un beso casi lo fletan para Londres con una nota para su superior por querer forzar las cosas. Yo… tengo mis propios métodos para hacer las cosas…

    Sus ojos azules brillaban con un brillo sexy… y no pudo evitar que un escalofrío la estremeciese de pies a cabeza. El por su parte se acercó al borde del jacuzzi donde estaba ella y acarició el negro cabello con una mano. Le pareció como si estuviera tocando seda pura…

    -Para hablarme… no tiene que tocarme…-dijo Carla al sentir aquella mano en su cabello.

    -Tienes un cabello hermoso… -dijo con aire soñador…-parece seda pura… ¿Me tienes miedo, Carla Cristina?

    -¿Por qué habría de tenérselo?

    -Quisiera saber… que es lo que te conmueve, Carla… que es lo que te hace estremecer… se como sacarle un secreto a una chica como tú… tengo mis armas…

    Y sale del Jacuzzi, Carla miró aquel cuerpo viril estatuario, espléndidamente masculino, sensual y sexy… mientras se colocaba una toalla alrededor de la cintura y supo que estaba perdida… sus ojos se nublaron con lágrimas y un rubor violento cubrió su rostro…

    La hace levantarse del sitio donde se encuentra y sus brazos rodean su cintura como cadenas de hierro…

    -N…No, por favor… -suplicó- suélteme…

    -Nunca… no sin robarte un beso… tal como me gusta y lo deseo…

    Sus labios callaron la protesta de la chica… ardientes, sensuales… expertos… hurgan en la boca tierna e inexperta de Carla Cristina…aquellos brazos son como bandas de hierro que la sujetan a su cuerpo, Carla intenta empujarlo… pero hombre al fin, es más fuerte que ella… tiembla en esos brazos…

    Carla se soltó del abrazo sensual en que la había encerrado, y echo a correr sin decir una sola palabra, con los ojos llenos de lágrimas y una angustia muy grande… sin hacer caso al llamado del hombre…

    -¡Carla, regresa! ¡Carla, liebchen!... ¡Regresa, mi amor!

    Pero ya salía del área de los jacuzzis rumbo al santuario seguro de su habitación.

    -La he asustado…Debí ser mas sutil y cuidadoso…solo conseguí espantarla… Es una niña… tan solo… Merezco el premio anual de los tontos…

    Grazia la vio correr por el pasillo con los ojos arrasados en lágrimas y el rostro pálido y demudado… solo sintió el portazo…

    -Carla… abre, por favor…

    Silencio… y un llanto desesperado… se escuchó dentro de la habitación. Grazia no se rindió… siguió tocando.

    -Carla, abre, por favor… si no me dices lo que pasó, no podremos ayudarte… algo paso en esa entrevista que te ha puesto de ese modo… abre… somos amigas…

    Nada… Carla estaba demasiado alterada y demasiado asustada por lo que había pasado para tener el valor de contárselo a alguien… Pero, no contaba con que su amiga Grazia era demasiado tenaz e insistente…

    Al rato, abrió… tenia el rostro descompuesto y pálido… y una expresión de impotencia en su mirada.

    -¿Qué te pasó, amiga?

    -Lo que yo me temía... me besó.

    -Eso era algo que tenias que esperar… un hombre como Heinrich Gerhardt Tirpitz no va a conformarse con andar de manita sudada, ese sabe como conseguir lo que quiere y los métodos que usa para lograrlo.

    -Me dijo que quería saber que era lo que me conmovía, lo que me hacia estremecer y su beso fue… el de un hombre apasionadamente enamorado… creo que encendí un fuego que no se como apagar…

    -Parece que estos hombres fueran descendientes o herederos del Don Juan Tenorio de Zorrilla… Saben como seducir a una chica sin quitarle la ropa ni hacerle el amor… y si así son por fuera… ni imaginar como serán por dentro… o como serán en la intimidad…

    -¿Te ha dicho algo el tuyo…?

    -Yo no creo que se fije en mi… soy francamente fea, Carla…

    -No te subestimes, Grazia… tú eres muy bella cuando te decides a arreglarte, aunque relativamente son pocas las veces que lo haces… además, he visto la manera tan tierna como te mira el coronel Jonathan Legan Hamilton.

    -Parece que tú ves más que yo…- dijo con timidez… -pero si así fuera, se merece una mujer hermosa, no el esperpento que soy yo.

    Claudia bajo a leer un libro, le gustaban los clásicos hispanoamericanos como las Obras Escogidas de Sor Juana Inés de la Cruz y lecturas como las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, sus preferidos en el género de la poesía. En la prosa le gustaba mucho leer a Lewis Wallace, y le encantaba leer Quo Vadis, que trataba de la Roma Imperial.

    En ese momento, también bajaba a la sala el coronel Andrew, que sonrió al ver a Claudia mirando entre los libros que había en una estantería que estaba en la sala.

    -¿Buscas algo qué leer?

    -Sí. Estaba buscando Quo Vadis. Comenzaba a leerla…

    En ese momento apareció Grazia, con una expresión muy seria. Intuyó que algo había pasado.

    -¿Y esa cara, Grazia?

    -Acaba de pasar algo… Ya Heini se entrevistó con Carla, y la entrevista no terminó como debió terminar. Un beso robado a la fuerza.

    -Esto es causal para que los devuelvan a Washington a todos, por el error de uno.

    Terrence miró a las chicas, Heini había cometido un error inexcusable, y el como dirigente de ese grupo, tenia que poner orden.

    -No hay necesidad de decirle nada a Maryland, yo me encargaré, de hablar con Heini. Yo dirijo ese grupo y Maryland fue muy clara al decirnos las reglas que teníamos que seguir en cuanto a ustedes. Y por el error de uno, no voy a comprometer la suerte de ocho.

    La firmeza que vio en los ojos de Terrence le dio a entender a Claudia que a Heini le esperaba una fuerte reprimenda. Y también le daba a entender que él era quien comandaba ese grupo y no permitiría que ninguno de sus compañeros jugara con los sentimientos de ninguna de sus escoltas.

    -Quizás hay alguna atracción.

    -Aunque la haya.- dijo con firmeza.- Yo me siento atraído intensamente por alguien aquí. – dijo mirando a Claudia. Pero eso no me lleva a faltarle al respeto. Un beso robado tiene consecuencias. Y antes que vayan a decirme que tengo que regresar a Washington con mi gente por que me cancelan la misión…prefiero arreglar yo mismo la metida de pata de mi gente. Y si tengo que obligar a Heini a que hable con Maryland, yo mismo lo llevaré.


    UN PAR DE HORAS DESPUES….

    -Vamos, Terrence, solo fue un beso, no fue para tanto.

    -Un beso robado que pudo enviarnos a todos de vuelta a Washington, me pregunto en qué estabas pensando cuando lo hiciste…

    -No puedes reprochármelo… a ti también te gusta Claudia.

    -Una cosa es que me guste, otra muy diferente es obligarla a corresponderme… y eso fue lo que hiciste con Carla… lo bueno fue que se soltó de tu abrazo y salió corriendo. Si te deja hasta terminas acostándote con ella. Esto podía costarnos hasta la carrera.

    -Está bien, cometí un error… ¿Cómo lo enmiendo?

    -Eso es fácil. Habla con Maryland, dile lo que sientes por Carla, da la cara y enfréntate. Lo más que puede hacer es preguntarle a la interesada sobre lo que sienta por ti. Luego de eso, investigara si eres soltero o casado, que creo que no será difícil por que tú eres casi de mi misma generación, y no te has casado, ni tienes perro que te ladre ni gata que te maúlle. Así que la mitad del camino esta andado. Y si te da temor, anímate, te acompañaré yo.

    -¿Tú?- dijo mirándolo incrédulo. - ¿Por qué?

    -Por que yo estoy enamorado de Claudia. Solo que yo soy más sutil para demostrar lo que siento.


    AL DIA SIGUIENTE…

    A Maryland Ainsworth le extrañó ver a Terrence Andrew y a Heinrich Tirpitz en su oficina a esas horas tan tempranas de la mañana.

    -¿Y bien, a qué se debe su visita aquí? No será que tienen alguna queja de sus escoltas…

    -No se trata de eso, señora Ainsworth…-dijo Terrence con una sonrisa que derretiría a una piedra. No tenemos ninguna queja sobre nuestras escoltas…

    -Bueno, son chicas que saben llevar a cabo misiones peligrosas, en esas trabajan como si fueran un solo hombre…

    -La razón de nuestra visita es hablarle sobre dos de ellas. Claudia Gutiérrez y Carla Hernández. Al menos, yo estoy sumamente interesado en Claudia… y quisiera saber si ella tiene algo que comprometa su corazón…

    -Hasta donde sé, Claudia solo tiene una prioridad en su vida, que es su carrera Universitaria… No hay admiradores en mira, y novio, mucho menos.

    -Ella me gusta mucho… y quisiera saber como están los sentimientos de ella por mí… Se que no le soy indiferente.

    -Eso, tendré que preguntárselo a ella… ya que ha sido tan valiente en confesarme que se siente atraído por ella… Usted no solo es coronel de la Marina, sino que es hijo de un héroe de guerra, y multimillonario… un excelente partido para cualquiera de mis chicas… y me agrada que se halla fijado en la mejor… Claudia se gradúa el próximo año. Solo está recogiendo algunas materias que no tuvo oportunidad de subsanar en su momento… fuera de eso ya el otro año hace tesis y sustenta. Ya debe saber que investigare su pasado y si tiene algo que haya dejado en los Estados Unidos que impida que Claudia se acerque a usted. Ahora necesito que usted me responda… como si estuviera frente a la madre de Claudia en este instante… ¿Cuáles son sus intenciones con ella?

    -Si piensa que voy a jugar con los sentimientos de Claudia, nada más lejos de mí actuar… La quiero, sí, la quiero bien… para casarme y formar una familia con ella… Vengo de un hogar donde se me dio todo lo que pude desear, no solo en dinero y comodidades, sino en valores humanos… Mi padre me enseñó a respetar a las mujeres y a quererlas… a no ofenderlas ni lastimarlas ni de palabra, ni de obra, aunque algunas se lo merezcan. Y de mi madre aprendí dedicación… cariño y paciencia… Claudia no tendrá queja de mí si me acepta como pretendiente.

    Heinrich al escuchar la manera apasionada como su compañero expresó lo que sentía por Claudia, pensó en lo que diría al ser interrogado de la misma manera…

    -Bueno, teniente coronel Tirpitz… creo que usted viene con el mismo asunto entre manos, no es así…

    -Señora Ainsworth… quisiera saber si Carla Hernández tiene en estos momentos alguien que ocupe sus pensamientos y corazón… Yo me siento irresistiblemente atraído por ella.

    -Carla, no tiene novio, ella está concentrada en culminar su carrera, tanto como Claudia, su compañera. Admiradores hay, pero ella no le ha dado preferencia a nadie. Es más, a casi todos les ha dado calabazas… -rió- dice que un hombre en estos momentos le complicaría la vida. Aunque no descarta enamorarse y casarse, más adelante.

    -Ella me gusta demasiado… y me gustaría saber si le atraigo aunque sea un poco… se que hay una corriente de atracción entre los dos, pero no me atrevo a dar un paso más sin estar totalmente seguro.

    -Eso tendré que preguntárselo a ella… -dijo- A mi también me agrada usted como pretendiente para Carla Cristina, aunque los antecedentes de su padre no hayan sido tan buenos, pero es de humanos enmendar los errores… se que también es hijo de un héroe de guerra… y que también tiene su fortuna personal… producto del trabajo de su padre… Y no se lleva una mala mujer… Carla ha sido una chica que tuvo que madurar muy temprano… cuando otras todavía disfrutaban las mieles de la niñez y de la adolescencia… Ha sufrido mucho… y no deseo que ninguno la haga sufrir más.

    -Se que investigara si dejé algo en Estados Unidos que me comprometa o me impida acercarme a Carla… puede hacerlo, no tengo nada que ocultar, he tenido aventuras y amoríos como cualquier otro hombre, pero nada más. Y no han sido mujeres que yo hubiese considerado para ser mi esposa. A Carla si la quiero para que sea mi esposa y mi mujer… para tener un hogar hermoso, hijos… algo de que preocuparme y a quien entregarle mi vida.

    -Bien, señores… solo tengo que saber que piensan las interesadas de ustedes… Mañana vengan a esta misma hora… les tendré noticias…

    -Gracias por su tiempo, señora Ainsworth…- dijo Terrence levantándose y estrechando la mano de Maryland, igual hizo Heinrich…

    Al salir, miró a su compañero que aun sudaba frío luego del intercambio de palabras…

    -No fue tan difícil… peor hubiera sido que se hubiese enterado de lo que hiciste anoche…

    -No sigas, ya comprendí lo que quisiste darme a entender con esto… Debo disculparme con ella… pero no se como…

    -No lo hagas ahora… esta todo reciente y tu presencia cerca la incomodaría… hazlo cuando hayan pasado un par de días…


    ESA NOCHE…

    Claudia estaba leyendo una obra de Derecho Constitucional, cuando llegó Maryland con una taza de té…

    -Vine a traerte una taza de té… a esta hora como que hace un poco de frío…

    -Sí… gracias, Maryland…- dijo tomando la taza que le daban…

    -Vine a verte por que hoy en la mañana tuve una visita temprano… el Coronel Andrew…

    Ella miró alarmada a Maryland… y ella le dijo al ver su mirada de alarma…

    -No te alarmes, no fue para poner quejas de ti… Creo que tienes un admirador… me confesó que le gustas mucho y quería saber si tenias novio… Le dije la verdad, que tu tenias como prioridad terminar tu carrera… que los novios no tenían en estos momentos cabida en ti…

    Recordó el beso que le había dado aquella madrugada… un beso que se le antojo sensual, amoroso, delicado… el beso de un hombre enamorado…

    -Es un excelente partido… multimillonario, hijo de un héroe de guerra y un militar de carrera, que podría hacer mucho por ti, si las cosas se torcieran acá.

    -Yo no le convengo a él…- dijo con pena- Vengo de un hogar destruido… tal vez lleve heridas no sanadas… se merece una mujer sana…

    -Claudia… eres una buena mujer… una excelente hija, excelente estudiante… y serás una brillante profesional. No te subestimes ni te tires al suelo… El ha visto todo eso… yo investigaré, aunque creo que no encontraré gran cosa, por que no parece del tipo de hombres que oculta una esposa… ni una novia… para obtener una conquista , y menos si hay tantas que quisieran ser su esposa solo por el dinero y el prestigio… Parece ser muy centrado y maduro… déjame manejar esto... Solo quiero saber si tu sientes lo mismo…

    -¿Debo responderle con sinceridad?

    -Lo exijo…

    -El día que lo vi por primera vez, cuando lo rescaté, me di cuenta que se sentía atraído por mí… y yo tuve miedo de que le pasara algo… es un hombre atractivo, que cualquier mujer desearía para ella… me gusta su voz, la colonia que se pone, y su sonrisa… su cuerpo atlético y fuerte… tiemblo de solo pensar que caigan en manos de Noriega y lo mate… Pero se que es un hombre demasiado alto para lo que merezco…

    -Eso deja que él sea quien decida… Piénsalo, es un excelente partido…


    AL RATO…

    Carla estaba sentada ante la computadora, terminando un trabajo que tenia que entregar al día siguiente…cuando Maryland apareció con una taza de té…

    -Hola… pensé que estarías con fatiga por eso te traje un té caliente…

    -Gracias, Maryland… - tomó la taza…y comenzó a beber el té.

    -Hoy recibí una visita temprano en la mañana, que me pareció muy curiosa…el teniente Tirpitz fue a mi oficina a hablarme de ti…

    Carla palideció… recordando el beso robado que le había dado en la sala de jacuzzis… pensó en decírselo a Maryland… pero se detuvo… una palabra suya, y los enviarían a Washington, donde quizás enfrentarían un proceso disciplinario… Y la idea de no ver más a Heini , no le gustó nada…

    -¿Alguna queja?

    -No, todo lo contrario… chicas, no se que es lo que tienen ustedes, pero casi todas mis chicas están arrasando con todas sus asignaciones… todos los días alguno me pregunta si tienen novio o algún compromiso…que las ate… Y este fue el caso de Heini.

    -¿Qué le dijo?

    -La verdad, que no tenias novio, que considerabas el tener un novio una complicación para tu carrera… Que tenías admiradores, pero que a todos les diste calabazas… Le pregunté cuales eran sus intenciones… y sí, piensa muy en serio, no se si será por su ascendiente europeo, pero estableció bien claro el lugar que ocuparías en su vida… quiere casarse.

    Un sonrojo violento cubrió la cara de la chica… esto si que no se lo esperaba…

    -Y me dijo que si yo quería investigarlo, que lo hiciera…que no tenia nada que ocultar… que el había tenido sus amoríos, sus aventuras pero que nunca pensó en esas mujeres para convertirlas en su esposa… que son las intenciones que tiene contigo… Carla… es un excelente partido, dejando del lado el pasado nazi del padre, un buen hombre, y muy apuesto, además… Desearía saber, si te atrae aunque sea un poquito…

    -¿Debo ser sincera con usted?

    -Lo exijo, por tu bien, y por el de él.

    -Cuando los rescatamos aquella tarde… sentí algo raro al mirarlo… pensé que eran tonterías mías… pero luego, la sensación continuó… No hemos hablado, pero se que le gusto mucho, por la manera como me mira… y a mi pesar… tiemblo de pensar que lo puedan secuestrar la gente de Noriega y desaparecerlo. Me agradan sus ojos, azules como el mar… su cabello castaño claro, casi rubio, su piel bronceada… el aroma de su colonia que mezclada con su aroma natural hace que mis sentidos vuelen… el sonido grave y sexy de su voz… tiemblo de solo pensar que le pase algo… No me entiendo… se lo juro.

    -Hija, es natural que te atraiga, es un hombre atractivo, sexy, sensual y encima muy varonil… tu no has tenido novios ni admiradores, por que a todos has dado de lado… a este no creo que puedas darle el mismo trato… tiene casi treinta y cinco años… sabe de la vida más que tú… y de hacerle caso, tendrías aseguradas muchas cosas... en caso de que todo se tuerza acá…

    -No le convengo… no soy un buen partido para nadie…

    -Eso lo decide el interesado, y los germano norteamericanos son muy determinados cuando se trata de amores… y este no es la excepción… me temo, hijita, que ya él decidió.



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Re: FIC ALMAS REBELDES: CAPITULO VIII LOS HEREDEROS DE DON JUAN TENORIO

Mensaje por Little Pen el Lun Ene 14, 2013 5:27 pm

Otro enlazado con el índice.

Alex me he permitido la libertad de encuadrarte en citación la parte de las cartas, para que se viera más la diferente del resto de la narración, y destacarte algunas otras cosas en cursiva... básicamente lo que nos pones entre comillas.

Piensa que cualquier cosa que no te guste, como los temas siempre están abiertos, tú misma puedes volver a reeditarlo como prefieras. Yo te lo he dejado así porque he creído que podía mostrar el texto de una forma más próxima.
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Little Pen
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