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FIC ALMAS REBELDES:CAPITULO XXI NOCHE DE PAZ...NOCHE DE GUERRA... II PARTE

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FIC ALMAS REBELDES:CAPITULO XXI NOCHE DE PAZ...NOCHE DE GUERRA... II PARTE

Mensaje por Brujita Alex el Sáb Sep 29, 2012 11:51 pm

CAPITULO XXI

NOCHE DE PAZ… NOCHE DE GUERRA…
NOCHE DE AMOR Y DECISIONES…
II PARTE…
Un recuerdo en particular era el motivo por el que Terrence Alexander Andrew, había contratado aquel detective privado… un suceso que marcó su vida, con una duda… una duda, que de ser cierta, haría la diferencia en la vida tanto suya como la de Claudia… la profecía de la bruja de Noriega, se había cumplido en su totalidad..
Diciembre 23, 1989 14:30 horas: El día veintitrés nos alertó la noticia de que Manuel A. Noriega se había refugiado en la Nunciatura Apostólica, o la embajada de la Santa Sede, o sea del Vaticano. Era cuestión de horas para que las autoridades norteamericanas se lo llevaran.
Ese día, Carla bajó a desayunar… Heini la miró interrogante, quería saber que había pensado… de lo que le había propuesto…
-Carla… Estoy esperando tu respuesta a mi propuesta.
-Ya lo pensé… lo he perdido todo… en una noche… si digo que no, mi vida será un desierto sin fin… donde el dolor, la soledad, y la muerte espiritual y emocional serán mis eternas compañeras, y si acepto lo que me propones, tendré un motivo para seguir adelante… acompañada del recuerdo de mi única gran locura… no tengo a nadie a quien rendir cuentas… solo a mí misma… Dime, cuando será.
-Mañana, después de la cena de Navidad…-dije, emocionado. Lo más probable es que nos retiremos temprano… Espérame aquí.
Fui a mi habitación a buscar una caja mediana envuelta en papel de regalo. Era un baby doll blanco con un pantaloncito breve que moldeaba aquellas formas hermosas que la naturaleza le había dado. Regresé a donde estaba ella…
-Esto es para ti. Quiero que te lo pongas esa noche…
-Gracias…
-No te vas a arrepentir de la decisión que has tomado… Voy a hacerte tan feliz… que no tendrás tiempo de arrepentirte…
Ella lo miró dubitativa… Heini sabía que ella era virgen, con un sexo intocado, apretado… que le daría horas interminables de placer sin fin… y sobre todo un corazón virgen donde dejaría su huella de cariño… por que no solo iba a ser una entrega erótica… iba a ser una entrega de alma y corazón… iba a poner su corazón y su alma en sus manos, en su cuerpo y en su vida…
-No tengas miedo, al contrario de lo que has visto en tu casa, voy a demostrarte que yo no lastimo lo que amo. Solo voy a pedirte algo… Entrégate a mí, a mis brazos, a mi cuerpo, a mis caricias… entrégate enteramente… por que yo pienso hacer lo mismo. Carla se retiró del lugar… y Heini se dirigió al sauna primero y al gimnasio después… quería prepararse para esa cita… para esa noche que adivinaba de placer y de ternura…
Esa noche, llegó un convoy procedente de la base Howard, con varias cajas con alimentos… era la cena de Navidad que tendríamos y un par de cajas más con regalos… Maryland miró con tristeza toda esa mercancía…
-Es irónico que celebremos la Navidad en estas deplorables condiciones… pobres muchachas… No creo que tengan muchas ganas de celebrar, están de luto, por decirlo asi…
Carla estaba desempacando las cajas junto a Heini, lo miraba… trataba de mirar a través de la ropa que llevaba puesta, su cuerpo, quería anticipar que era lo que iba a encontrar… en un momento que quedaron solos, Heini le dijo…
-Ahora que se fueron todos… tócame… se que tienes curiosidad por saber como soy… tócame.
-No sé si pueda…
-Hazlo, no pienso quitarme la ropa para que lo hagas…
Tocó su cuerpo por encima del jean que llevaba puesto… ella tocó ese lugar que desde ese momento estaba firme… como siempre que ella estaba cerca de él
-Eres enorme… -comento al palpar su tamaño.
-Es todo tuyo… no será de ninguna otra mujer, después de ti… -dijo hondamente emocionado al sentir aquella mano tocándolo
Lo apretó suavemente, él sintió calor en su pecho… de buen grado, se hubiera quitado la camisa y la hubiera tomado en brazos para darle una probadita antes de esa noche… pero se contuvo… Maryland podía llegar en cualquier momento, y así era, por que al sentir pasos, ella lo soltó y continuaron su tarea…
Después de disponer todo para la cena, Carla fue a cambiarse y asearse… y el hizo lo mismo… Mientras se enjabonaba, pensaba en mi mente que eran las manos de ella las que me tocaban.
-Falta poco para que estés aquí conmigo… liebchen… voy a demostrarte que yo no maltrato a quien amo… -pensé mientras sentía como el agua tibia recorría mi cuerpo suave y sensualmente…
Ella también pensaba en mí mientras se bañaba… Pensaba en aquellas manos acariciando su cuerpo con suavidad, en silencio, podía adivinar en mis ojos una pasión abrasadora…que deseaba saciar… en ella.
Una noticia estremeció a todos… era la aparición del General Noriega en la Nunciatura Apostólica… se había refugiado allí… y era cosa de tiempo para que se entregara a las autoridades norteamericanas… Carla por su parte contaba los minutos para el día que se entregara a él… quería sentirlo, se moría por estar en sus brazos… se moría por sentir su cuerpo y su ternura… esos besos que quemaban sus labios… esa piel tibia que adivinaba invitadoramente suave.
-Bueno, ahora nuestro país está en libertad… a costa de nuestra renunciación… a todo lo que fue nuestra vida…
-Ya no tenemos nada que nos ate a nuestra patria…
En ese momento Carla vio lo que nos esperaba... un futuro demasiado triste… era el momento de decidir…
Sonia también vivía el momento de decidir que haría con su vida, de ahora en adelante. Vio llegar el vagón del ejército con la cena de Navidad, en un momento que todas las instituciones del país estaban en el suelo, donde solo había anarquía… donde cualquiera podía cometer un delito y seguir como si nada. Pensó que pronto dejaría el suelo donde vivió amó y soñó tantas cosas, para aventurarme a lo desconocido… a una vida de lucha y sacrificios mil…
Richard la miraba intensamente… y sentía tantas cosas en su mirada… pero por otra parte, tenia miedo de lo que me iba a encontrar. Y seguramente ese era el temor de Daniela… de Carla, de Claudia, y de muchas compañeras que compartían su suerte…
Se descargó la cena… y él volvió a citarla en los privados… Habían tenido dos citas, después de aquel triste día del rescate y los funerales.
-Al fin…-suspiró tomándola en brazos. –Creí que no llegarías…
-No podía esperar más… -gimió ella al sentir ese cuerpo viril apoyado en el suyo…
Sintió sus besos, que devolvió con ansiedad… con calor… con pasión… Deseaba entregarse a su amor… pero debía esperar hasta el día siguiente…
-Me cuesta separarme de ti…- decía encerrada en los brazos de Richard.
-Te quiero mucho… quisiera demostrarte lo que siento… -decía entre beso y beso…
-Mañana… a esta hora, estaremos juntos… -dije enmarcando su varonil rostro entre mis manos…
-Tengo tantas ganas de amarte… me he tenido que duchar mas de tres veces en la noche… para dormir tranquilo.
-Lo sé… yo sueño con estar en tus brazos…
Me sonrió tiernamente… Tenía una bella sonrisa… y me gustaba mucho… Regresé a mi cuarto… Mirando por la ventana… pensó.
-Nada puedo hacer por cambiar todo lo que pasó con mi familia, se cansaron el uno del otro, y en vez de luchar, buscaron nuevos horizontes, con otras parejas… me vi obligada a cometer un crimen, para defender mi vida, para colmos no cuento con mi madre, que en vez de quedarse conmigo, prefirió ser mujer y disfrutar la comodidad que da el dinero…y una vida despreocupada de cualquier cosa que la pudiera afectar, bueno, ya no seguiré manteniendo una virginidad que nunca valoraron… ni seguiré sacrificándome como mujer por quiénes nunca valoraron ese sacrificio… mañana a esta hora, sabré que soy como mujer y amante. Y sabré quien es Terrence Richard como hombre y marido. Ya no hay vuelta atrás.
Se durmió, soñando con los besos apasionados que le daba… y con esa piel suave… con su ternura… y con su masculinidad…
Delia, después de casi dos días convaleciente bajo a desayunar, sin ganas de hacerlo, se sentía cansada y triste, como si hubiera caído sobre sus espaldas, todo el peso del mundo…y aun tosiendo.
Michael estaba en el comedor con un pantalón negro y una camisa gris oscura… exudaba sensualidad, atractivo, masculinidad… Delia sintió un peso en las corvas al verlo…
-¿Cómo te sientes?
-Mejor… ya paso el peligro… -dijo… mirando a Mike, que la miraba de una forma extraña, como si la deseara…Delia sintió un escalofrío en el cuerpo…
-¿Qué piensas hacer con las cenizas de tu madre?
-Llevármelas, no las pienso dejar aquí… al menos que tenga un lugar digno en donde estar…
-Ten valor… ella estará cuidándote desde el cielo.
En ese momento, se acercó Mike y le dio un breve beso en la mejilla… un beso que me dejó la mejilla marcada, con el calor de sus labios… se estremeció pensando que esa boca tan sensual la besara con suavidad…
Ayudó a poner el nacimiento para el día siguiente, en esa tarea usamos el día entero, y parte de la tarde, hasta que una ultima noticia, las cimbró terriblemente…a todas. A partir de ese momento, todas estaban en peligro… y no podían quedarse en Panamá… las condenaron a un exilio que podía ser por el resto de sus vidas…
Michael la miró… y se acercó con gesto decidido, iba a comunicarle la decisión que había tomado…
-Tenemos que conversar… te espero en la sala de los jacuzzis.
-Iré hacia allá apenas termine…
-No tardes mucho…
La intrigo ese gesto, así que terminó su labor lo más pronto que pudo, se dirigió a la sala de los jacuzzis, y un aroma a sándalo, y musgo blanco, acariciaron su nariz, aromas que luego entendió potenciaban la sensualidad y la disposición erótica… mucho tiempo después… El estaba allí, sensual, sexy, masculino y cubierto hasta el cuello de espuma… El jacuzzi en donde se encontraba, era uno de los privados… era en forma de rombo, y estaba sobre una cama de mármol negro…
-Hola, mi amor…- fue su saludo…
-Hola, no pensé que estuvieras aquí…
-Es el único lugar de este edificio, donde podemos conversar con un poco de tranquilidad…
-¿De qué querías hablarme?- fingía tranquilidad, pero en el fondo se moría de los nervios… de la incertidumbre…
-Toda esta tragedia, me ha hecho pensar… me salvaste la vida, a riesgo, de tu salud y de tu vida… me hiciste recordar a mi madre, y sobre todo, has hecho nacer en mi corazón un sentimiento al que quiero entregarme…
Me sonrojé intensamente… sabia la implicación de aquellas palabras dichas con apasionamiento… con ardor…
-No entiendo… -dijo haciéndose la tonta… no quería ver lo que estaba ocurriendo…Michael la miraba con pasión, con ternura…
-Delia…. Yo te quiero… - dijo Michael como si dibujara las palabras…
-Yo… no te convengo… -dijo sintiendo que no le merecía…
-Deja que yo decida, qué es lo que me conviene, o no… mi amor… Vengo deseándote desde que me rescataste… y me gustaría que esta Navidad la pasáramos juntos…
Entendí la propuesta… la noche de Navidad, el quería estar conmigo en completa intimidad… quería que fuese suya.
-Puedes responderme mañana, si quieres…
-Mike, yo…
-No digas nada… solo piénsalo.
Sonia lo miró recordando como lo conocíó, aquella noche que descubrieron que los iban a emboscar en una sesión de fotos… Los rescates, las misiones arriesgadas, los misterios… y de paso… un sentimiento que ella se negaba a ver, por que temía saber que era totalmente correspondída…
Esa noche, le entregó un regalo envuelto en papel dorado con un lazo verde.
-Quiero que te pongas esto la noche de Navidad… no sé bien si es tu talla, espero, que te quede bien…
-Gracias… -dijo sonrojándose.
Abrí el regalo, era un teddy primoroso, con un pantaloncito breve y una camisola de satén con encajes en el escote…una prenda para seducir… y enamorar... y el quería pasar la noche con ella… Se midió aquella prenda seductora… y le quedaba a la perfección… Se contempló en el espejo, ya no era aquella muchacha enferma de hace unos días… La imagen que le devolvía… era la de una mujer sensual, sofisticada… dispuesta a amar ardientemente, sin reservas… con sensualidad y desenfreno…
Recordó el momento pasado en el jacuzzi… y se estremeció de pies a cabeza, de solo imaginarse a solas con él… desnuda en su cama, haciendo el amor… No sabía como era aquello, pero podía adivinarlo…
Se imaginó, en sus brazos, sintiendo su cuerpo contra el suyo… sintiendo esa piel tersa, caliente… sus besos, sus caricias… y aquello que ella desconocía, pero por prohibido y desconocido, más tentador…
No pudo conciliar el sueño aquella noche… imaginando cosas inconfesables… imaginándose con él… entre sus brazos… de solo pensarlo….Su cuerpo se estremecía como si lo tuviera dentro de su cuerpo… como si estuviera amándolo.
Daniela por su parte, entre cuidar a Sean Arthur y dormir, se le iba el tiempo, tanto que casi no se entero de la noticia de la reclusión de Noriega en la Nunciatura.…
-Te ves demacrada… cualquiera diría que la enferma eres tú y no Sean… además, casi no comes…
-¿Cómo puedo comer después de todo lo que ha pasado?-dije con amargura… -He perdido a mis padres… estoy sola…y no se que pasará conmigo después…
-En esa estamos todas, Daniela… aunque después de esta noche, no creo que ninguna quede mal parada… -dijo Grazia, con un brillo pícaro en la mirada…que daba a entender que se traía algo entre manos…
No dijo nada, esta noche para ella sería la más larga de todas… Sean era intenso… se notaba en su mirada y también en la profundidad de su voz al hablarle… Esta noche sería su primera vez con él… y estaba aterrada…
Nunca había tenido un novio, por que su padre jamás se lo permitió, ni siquiera cuando cumplió los dieciocho años… y luego supo por qué… sencillamente, no la miraba con ojos de padre, sino con ojos de hombre… lo que era un pecado contra natura… y un sacrilegio ante los ojos de Dios.
Se habia conservado virgen por miedo a equivocarse cuando hiciera su elección… temía elegir algo mucho peor que lo que eligió su madre… y para acabar de completar el cuadro le tenia miedo a un embarazo no deseado… al fin y al cabo… de un embarazo no deseado había salido ella. Un embarazo que debió haberse evitado, quizás mi madre se hubiese dado cuenta a tiempo del monstruo al que se había unido… De haberse dado cuenta, tal vez las cosas hubieran sido distintas…
Nunca la habían besado como lo hizo él…fue su primer beso de amor… como también sería su primer hombre en la intimidad… y a eso si que le tenia miedo… Era una chica traumatizada por el horror de un crimen y de un casi estupro. Sean no se merecía que ella saliese huyendo de él.
Esmeralda, se encontró con una de las chicas… Grazia Rivadeneira… durante el desayuno.
-Estás demacrada, tienes mal semblante…
-Tengo dos noches que no duermo bien… vengo a coger el sueño a las tres de la madrugada.
-Es por él, ¿verdad?
-No sé de qué me estás hablando.
-No te hagas la sueca ni la egipcia… sabes que te hablo del coronel Tirpitz. No del hermano mayor, ese ya eligió pareja. Hablo de Carsten… note como te mira… ese hombre esta enamorado, y más que eso… hasta donde se ve. Y tú haciéndote la exquisita… Esmeralda, piensa, después de esto no va a haber hombre que nos quiera aquí en Panamá. Si él te quiere y te desea, por favor… baja ya la guardia.
-Grazia… me dijo que me quería… y yo le dije, que quería que mi primera vez en la intimidad fuera con él… es la razón de mi insomnio… No soy experta, soy virgen y tengo mucho miedo.
Grazia miró a Esmeralda, que en ese momento estaba muy tensa… y se le acercó.
-Respóndeme una pregunta… ¿Tú le amas?
-Con toda mi alma… daría mi vida por él… el es lo único que tengo en la vida… no quiero perderlo.
-Entonces, empieza a remover recuerdos… te darán valor para enfrentarte a la intimidad con él… Y arréglate a conciencia, si quieres yo, te puedo ayudar.
-Está bien, veré que tengo entre mis cosas para ponerme esa noche.
Con infantil nerviosismo buscó afanosa algo que ponerse para agradarlo… aunque sabía que él la hubiera encontrado encantadora si se hubiera puesto sobre su cuerpo un simple albornoz de baño… sin nada más. Por fin, reviso entre los regalos de la navidad pasada. Uno llamó su atención, se lo había hecho él, era un babydoll corto, de satén negro, sencillo, con una bata de gasa… era una prenda seductora, sofisticada, para una noche de pasión…
Buscó algo más… y vio entre sus cosméticos un kit que le había regalado Maryland, era de Victoria’s Secret… de lavanda inglesa, y otro de vainilla… Se decidió por el de vainilla… que era más intenso, e iba más con ella. Y como único adorno, un collar de perlas…
-Perfecto- dijo Grazia… -Ese chico si que sabe como complacer a una chica… y ese babydoll es para una mujer que no le teme al amor ni a la intimidad sexual…
-Tengo que hacerme algo en esa cara… se me nota demasiado el trajín de estos días, esa cara está marchita y demacrada… No va conmigo…
Grazia se dedicó a embellecerla… le aplicó una mascarilla… le limpio el rostro con astringente y le hizo un exfoliante, que le dejó el rostro como nuevo.
-Ya casi pareces otra… Carsten se va a enamorar más cuando vea lo linda que has quedado. –dijo cuando terminó.
-Me imagino que esa noche, debo darme un baño especial.
-Si. Eso me recuerda que te traje un regalo. – Y le dio una cajita con unos jabones… eran de la misma fragancia…
-Esto es para que me sienta olor a vainilla.
-Si. A un hombre como Carsten, y como el mío, se le conquista por el olfato. Y no hay nada que a ellos no se les quede más grabado que el aroma de una piel tibia y perfumada en sus brazos y cuerpo…
Ella miró a Grazia y se sorprendió que ella fuera tan sensual en ese sentido.
-Imagino que sentirás lo mismo cuando él te abrace.
-Solo fíjate en las colonias que usan, te darás cuenta de que tengo razón. Yo creo conocer los gustos de Jonathan…
-¿A ti te propusieron lo mismo
-No te voy a mentir, sí. Y decidí aceptarlo… además, después de esto, qué hombre nos va a querer…Prefiero que mi primera y única vez, sea con él…y deseo algo más… quisiera quedar encinta… con un hijo, ya cumplía con la vida… no tendría ya más nada que hacer. Y tu deberías pedir lo mismo…
Al terminar de descargar la cena de Navidad, Carsten decidió darle una probadita de lo que sucedería al dia siguiente… por eso la cito en la sala de Jacuzzis.
La sala estaba en oscuridad, él cerró la puerta por dentro, para que no nos interrumpieran… la ciudad estaba iluminada, aunque por todas partes se respiraba miedo… se escuchaban a lo lejos las ráfagas de ametralladora, y las explosiones…
Se besaron largamente, había desesperación, angustia en aquellos besos… unos besos que sabían a fuego… a fuego reprimido, guardado por temor, él sintió aquellas manos en su cuerpo, que buscaban con ansia puntos que estimular… y el la guió tiernamente…
-Y si lo hiciéramos ahora… -gimió ella al sentir esa piel caliente…. El se había quitado la camisa y ella le acariciaba… con suavidad el pecho…
-No quiero adelantarte tu regalo ahora… no sería Navidad… si te lo adelanto… -sentir las manos de su amada en su cuerpo lo estaban llevando al delirio…
Apretó su cuerpo de niña al de él… ella era una mujer intensa, apasionada… y Carsten debía mantener el control de sus deseos e instintos… no quería adelantarme a ese momento…
Nos despedimos con el corazón agitado y los ojos brillantes… al día siguiente todo sería diferente…
Mientras el país entero se convulsionaba y desangraba en manos de forajidos que saqueaban inmisericordemente y asesinaban seguros de que no serian ni juzgados ni encarcelados… un vagón trajo la cena de Navidad.
-Una cena en estos momentos… y no poder siquiera salir para compartirla… con los que menos tienen.
-No es prudente que salgamos… a como están las cosas… no podemos arriesgarnos a que se pierdan más vidas… de lo que estamos.
Subimos todo lo que nos llevaron, todos ayudaron, incluso ella. Bryan aprovechó para acercarse a Ariadna… y estar un ratito con ella…
-Que irónico- decía ella- Una fecha que debería ser de alegría, de paz, de amor… es de dolor y miseria…- una lágrima se deslizó por las mejillas de la chica.
-Lo peor, es que esto pudo hacerse de otra forma… -dijo Bryan Noriega era agente de la CIA… un monstruo creado por el propio gobierno americano, esto se pudo hacer sin tanto dolor y sin tanto sufrimiento… bueno, eso fue lo que él escogió. De haber tenido algo de sentido común tal vez, esto no hubiera pasado.
Ariadna se acercó a él… vestía pantalón corto y un suéter polo. El dejó en el suelo la caja que cargaba y sentí que sus brazos rodeaban su cuerpo… yo correspondí al abrazo y la besé tiernamente….
Un beso suave, tierno, ella le entregaba cariño… un cariño limpio, sin máculas, sin hipocresía y sin doblez… Bryan deseaba tenerla entre sus brazos…
-Se que estoy torturándote… No me queda otro remedio.
-Ya falta poco, solo son dos días…
-Dos días en que ninguno de los dos podrá dormir bien… al menos yo.
-¿Por qué?
-Yo… nunca he… hecho el amor… con nadie…
Bryan se sorprendió… no esperaba aquello. La mujer que amaba le estaba diciendo que era virgen…
-Ya sé que eso no se estila ahora, pero yo nunca me atreví a tener nada con nadie, además, mis padres no me dejaban tener novio, ni amigos varones… mamá quería que yo considerara el sexo como algo sucio, degradante… y que le cogiera asco, aversión... pero no fue así… y también se encargaba de comprarme ropa que no me favoreciera, para que no me mirara nadie… Cuando me echaron… yo no tenia idea de qué iba a hacer… Y en ese momento apareció Maryland… a quien le debo no haber terminado mal. Debes tenerme paciencia… y enseñarme lo que no sé.
-No te preocupes… te enseñaré lo que haga falta… tu aprenderás lo que te guste…. Lo que te haga sentir cómoda… y harás lo que te dicte, tu corazón… todo saldrá bien- Besó suavemente la frente de la chica.
Bryan salía de su habitación después de haberme cambiado, sorprendí una conversación entre Alicia y Maryland.
-No es prudente que ella lo sepa ahora…- dijo Alicia.
-Menos mal que esa llamada la recibiste tú, cuando los demás estaban en la alacena colocando las cajas. No quiero ni pensar lo que hubiera pasado si ella se entera.
-Tendremos que decírselo a Bryan… el sabrá que hacer con esa noticia…
En ese momento, salí para enfrentarme a la noticia que no querían decirle a su adorada Ariadna.
-¿Cuál es la noticia que no quieren que Ariadna sepa?
Al verme se sorprendieron… Alicia tomó el toro por los cuernos, era mejor que yo lo supiera.
-Acaban de llamar del hospital Santo Tomás… se trata del padre de Ariadna… estaban anoche de patrulla en la barriada donde vive Ariadna, y se encontraron con algo muy feo. Quemaron la casa de Ariadna… y lo vieron regando gasolina alrededor de la casa… abrieron fuego contra él… murió.
-Cielos…-dije, cerrando los ojos por la noticia devastadora que me habían dicho, ahora entendía por que no querían que ella supiera.
-¿Ella no lo sabe, verdad?
-No, nosotras nos pusimos de acuerdo para ir a hacer los arreglos, con ayuda de Grazia, que vivía en el mismo sitio que ella, y lo conocía, al menos, de vista. Luego, vendrían las exequias y la cremación… es lo menos que podemos hacer…no se merece que lo entierren como cristiano, pero nosotros no somos él.
-Descuiden, no le diré nada… esto sería como matarla en vida, y no quiero.
Maryland leyó en mis ojos los sentimientos que me agitaban… y me dijo algo que me dio a entender que sabia lo que pensaba hacer…
-No se preocupen ahora por las reglas de comportamiento que les di, de hecho estamos ahora en guerra… desde este momento están relevados de las mismas.
Bryan respiró…. Esa era una de las cosas que más lo inquietaba. La regla era que no podían tener enredos de sexo con las chicas, que si se fijaban en ellas, fuera para casarse, no para jugar… y lo de él con Ariadna no era juego. Al menos él no lo consideró así.
Se fue a acostar, con la cabeza llena de pensamientos tristes… Ariadna lo necesitaría ahora más que nunca… y necesitaría de su amor y de su cariño.
-Noriega… tu inconsciencia ha sumido en el más triste de los destinos a mujeres que no lo merecían…. Tú vas a prisión, pero la prisión mental y emocional en la que están las chicas y mi ángel…. Es peor que la tuya. Esto no tiene perdón de Dios. Ojala puedas dormir tranquilo después de toda esta destrucción que has causado….Y que los que ahora dominan el país, no les tomen las cuentas por todo este dolor…se sentía cansado y triste… como si le hubieran caído todas las penas del mundo.
24 de Diciembre…07:45 horas: Esa mañana, desayunamos, Bryan durmió mal por la noticia del padre de Ariadna… había prometido no decirle nada…no queria poner un dolor sobre otro dolor peor…ya habia sufrido demasiado.
Las chicas se afanaron para poner la decoración navideña en nuestro encierro… y pusieron música de Navidad, algunas lloraron, por que recordaban navidades diferentes, vividas al calor del hogar y en la compañía de padres, hermanos, amigos…. A diferencia de la de ahora, escondidos para no ser asesinados por las hordas de los Batallones de la Dignidad… algunas de luto, habiendo perdido madre, padre, amigos, hermanos… en otros casos, enfrentando un destino incierto, por que todo lo perdieron….
Ariadna lloraba, recordaba navidades en que creyó ser feliz, en medio de las carencias…. A diferencia de la de ahora, que estaba lejos de sus seres queridos…
Hubo comentarios sobre la noticia de que Noriega se habia refugiado en la Nunciatura Apostólica… un helicóptero Apache se había apostado en el patio del Colegio San Agustín…la idea era desesperarlo…poniendo música de rock, pero no era cualquier rock, era de las canciones que les ponían a los del Ejército y la Marina Norteamericana… una forma de tortura psicológica.
-Ya no hay nada que hacer….-dijo Maryland- solo es cuestión de tiempo, de días para que este hombre se entregue a las autoridades norteamericanas…Por lo menos las chicas tendrán donde ir… no estarán desamparadas en este país…No creo que haya ninguna que quiera quedarse, después de esto. Son huérfanas, de padres vivos…
Ariadna estaba pálida. Ella sabía lo que eso significaba… un momento en que quedaron solos, Bryan se acercó a ella…
-Ariadna… nunca pensé que esto acabara así, de esta forma tan fea.
-Lo sé, Bryan. Mi madre, muerta, y de mi padre, no se sabe nada. No lo encuentran, despues de todo lo que pasó.
Me guarde lo que sabía… ¿Para qué torturarla más? Mejor que no supiera que su padre había muerto como un perro, lleno de balas, en medio de la calle…era lo menos que se merecía, pero era demasiado para ella, una muchacha a la que siempre se le exigió más de lo que ella podía dar… y nunca quedaba bien, por más que se esforzara… siempre pidiendo más y más llevándola al límite de sus fuerzas… y de su cordura y razón.
Estuvo un rato con ella, arrullándola, confortándola, acariciando lo que podía acariciar, dándole besos tiernos. Ya tendría oportunidad de acariciar todo su cuerpo en la intimidad… Y ella también lo acarició y arrulló…
-Maryland las relevó de las reglas… dice que en estos momentos, esas reglas están fuera de lugar…
-Lo imaginaba… estos momentos no son para estar siguiendo reglas…
Se despidieron después de besarse mucho… ya mañana a esa hora estarían encerrados en su habitación… amándose.
Claudia por su parte, revivía recuerdos… Un día soleado, como todos los de aquella navidad… estábamos al comienzo de la estación seca… en mi país… o lo que quedaba de él. Bajé al comedor… lo vió… vestía pantalón negro y una camisa celeste con finas rayas azules… Masculino, sensual, e inalcanzable… se sentía sin derecho a ser feliz, ni a conocer el amor… pero esa noche, sería diferente…
-Hola, Claudia… ¿Cómo te sientes?
-Cansada… -suspiré - Han sido tantas cosas…
-Siéntate, debes tener hambre… Come algo- dijo Maryland, sirviéndole un vaso de jugo de naranja, junto con una taza de café y un plato con huevos, tocino, y dos tortillas de maíz. Terrence la miraba de una forma rara, se diría, que con deseo…
La chica comió sin ganas… había perdido el apetito, la sonrisa y las ganas de vivir… pero sería por poco tiempo…
Sentía aquella mirada intensa… como si fueran rayos X. Como si estuviera desnuda delante de él. Una mirada difícil de ignorar, aun en el estado de casi muerte emocional en que estaba sumida…
Maryland se ocupo del sepelio de todas aquellas madres, incluso de las que habian muerto asesinadas. Habia dispuesto el servicio de cremación, para que las chicas pudieran disponer de sus restos con más comodidad.
Terrence fue vestido de civil. No deseaba buscar problemas en una ceremonia que debía ser privada… Era la antevíspera del día de navidad.
Al enterrarla, ella sintió que la enterraban con ella, que en ese momento la que rezaba era solamente un cascarón vacío… pero no por mucho tiempo. Luego del entierro, fueron al cuartel. Ella estaba cansada y se fue a dormir, luego de que María del Rosario le inyectara un sedante. Terrence se quedó en la sala junto a Heini, quien lo miraba con gesto incrédulo.
-¿Sigues con esa idea loca dando vueltas en tu cabeza?
-No es una idea loca… es lo que siento… No puedo estar cerca de ella… sin excitarme… sin tener ganas de abrazarla contra mi cuerpo… Es una tortura…
-Para…- dijo Heini- Yo me siento igual con Carla Cristina… Solo que no quiero asustarla…
-Miedoso… ahora… te desconozco, Heini. Normalmente nunca te da miedo nada, y menos una chica.
-Carla es muy diferente a todas las demás.
-Igual siento yo con Claudia Victoria…
-Entonces, estás decidido a hacerla tuya...
-Si, la única ocasión propicia… es la noche de navidad. No habrá otra ocasión en que pueda hacer lo que planeo. Y tú debes hacer lo mismo…
-Y lo voy a hacer, amigo… Aunque se que a Carlita… me va a costar trabajo convencerla…
-No lo creo… en estos momentos, ella te necesita, y tal vez más que antes…
Claudia por fin tenia la respuesta para aquella propuesta….ya no le quedaba mas por qué luchar… Era una invitación implícita… la decisión se la dejaba a ella. Conocía lo intenso que podía ser…
Se unió a la labor de decorar el nacimiento junto con sus compañeras, debian tener todo listo para esa noche, al rato, apareció Terrence, que simplemente la miraba sin decir nada.
-¿Recibiste mi nota?
-Si. La recibí. Es… una decisión difícil…
-Claudia, me necesitas… lo sé. –dijo poniendo las manos sobre sus hombros… déjame hacerte feliz aunque sea una noche…
Ella miró aquellos ojos azul verdoso… unos ojos que me miraban de manera apasionada… se estremeció al pensar en lo que le esperaba… una noche muy larga…
-Esta noche… iré a tu habitación… la caja que te dejé es lo que quiero que lleves puesto esta noche… ¿Ya la abriste?
-Aún no…
-Ábrela, no se mucho de tallas femeninas, pero creo que te queda.
Me lo pondré, si eso es lo que quieres…
La besó en la mano. Un beso que hablaba de pasiones ocultas y sublimadas, de promesas encubiertas… tembló imperceptiblemente… imaginaba estar en sus brazos…
Claudia subio a su habitación y abrió la caja, era un primoroso baby doll rosa… con pantaloncito a juego… un atuendo para una cita erótica… para la primera vez… con su esposo… con el hombre que la hacia sentir mujer… Volvio a ponerlo en la caja… y fue a la habitación de Carla, que en ese momento se media un primoroso conjunto blanco… que contrastaba con su piel aceitunada y su cabello negro…
-Estas hermosa, amiga…
-Veo que ya tomaste la decisión de acostarte con Terrence…
-Si… tal como están las cosas… tal vez no podamos quedarnos en Panamá…
-Maryland nos dijo que la que desee quedarse, se le dejará, pero que no lo aconseja… hay mucho resentimiento, muchos odios, y nosotras sufriríamos mucho… Es mejor que emigremos…
-y tú con Heini…
-Ya acepté lo que me propuso… es esto, Claudia, o morir de una buena vez…no hay opción…
Ellos estaban en el gimnasio, preparándose para esa noche… se habían puesto de acuerdo para acicalarse … querian estar irresistibles…
-Debo estar en forma esta noche… No deseo que ella se resista… -dijo Terrence sentado en l a prensa militar…
-Igual pienso yo, amigo… Luego de esto, una relajante sesión en un jacuzzi, dormir un buen rato, y levantarnos para cenar algo… y retirarnos para prepararnos temprano e ir al encuentro de nuestras amantes…
Y así lo hicieron… Al aparecer en el salón, luego de haber descansado lo suficiente… estábamos viendo en ese momento la transmisión de la eucaristía de Navidad, que se celebraba en la basílica de San Pedro, en el Vaticano, y la transmitían vía satélite. Los villancicos, las plegarias dichas en latín, hacían que nuestros heridos corazones buscaran refugio en el Amor de los Amores…Quien oficiaba, era el Papa de los Corazones, el Papa Juan Pablo II quien dieciséis años después, moriría en olor de Santidad y multitudes, que gritarian al paso de su cortejo fúnebre ¡SANTO SUBITO! Que significaba que querían ya su canonización…
Heini se sentó al lado de Carla, Terrence hizo lo mismo junto a Claudia, la eucaristía hacia que nosotras recordáramos que Dios siempre iba a estar allí para nosotras. Al rato, apareció Anthony, que a pesar de sus heridas, quiso asistir a la Misa. Y Carla aprovecho para decirle a Heini algo sobre ella…
-Heini… tengo algo que decirte… yo…er…no tengo experiencia sexual… soy virgen.
¿Cómo iba a estar con él íntimamente, sin tener experiencia sexual previa…? Heini era un hombre experimentado… las fotos de la revista, que aun conservaba, y las que le tomaron en Contadora… aquella en la que prensó con sus labios los de ella… sin abrir la boca ni besarla de verdad… en que recargó todo su cuerpo en el de ella… Aquella piel suave, fina… que sintió esa tarde… Muy diferente…. A lo que experimentaría dentro de unas horas…
-¿Tienes miedo?-le murmuró al oído…
- Nunca tuve un novio… no me dejaron tenerlo en mi adolescencia y ahora… tampoco creo merecerlo…
-Yo seré entonces… tu primer hombre… tu primera vez… me siento halagado… No te preocupes… es bueno saberlo… Tranquila… no lastimo lo que amo… y no es mi idea lastimarte…
A Fulvia le sorprendió ver a Anthony en el sofá, cuando debería estar en su habitación.
-No deberías estar aquí… te puede hacer daño…
-Quería ver la misa… nunca me la pierdo, y no será este el año en que me pierda de verla… Siéntate junto a mí…
Fulvia se sentó a su lado, sintió brazo rodear sus hombros… Lo miré, esos ojos azules tan hermosos…
-¿Chanel N° 5?
-¿A qué te refieres?
-A tu perfume, Fulvia…-sonrió con calidez- ¿Es Chanel N°5?
-Sí… No pensé que te gustara- dijo sonrojándose… era el perfume que pensaba ponerse para la noche que pensaba pasar con él…
-No solo me gusta… Me fascina. –dijo mirándome de una forma que prácticamente le derritió las piernas. No dijo nada, concentré su vista en la misa. Sintió que el brazo que tenia alrededor de sus hombros se apretaba en torno a ellos. Lo miré… me miraba con provocación, casi con deseo…
Sean bajo a ver la misa... y se sentó al lado de Daniella. Ya no disimulaba que ella ya era su pareja, desde ese momento. Rodeo sus hombros con el brazo… ella agradecía la presión del brazo de él en sus hombros…
-¿Preparada para esta noche?- le murmuró al oido.
-Algo…-dijo, y él la miró como si quisiera leer en sus pensamientos
-Tienes miedo…
-Si… hay algo que debes saber antes de que… yo soy virgen… No he estado…er... con ningún hombre… íntimamente…-confesó.
-Ya entiendo… tienes miedo de que te trate rudo… -rió sensual- No, Dani… el amor se hace despacio… con calma… para disfrutarnos mutuamente… el tiempo no es un problema… No es mi idea lastimarte… ni tampoco hacerte sentir inadecuada… y no te exijo experiencia… me gusta enseñar para disfrutar después…
Aquellas palabras, dichas de un modo tan persuasivo y sensual, hicieron temblar su corazón…
-No niego que te he deseado mucho en estos días…-dijo en el mismo tono- me muero por sentir tu piel desnuda sobre la mía… y sentir mucho más… Yo sé entregarme a una mujer… cuando estoy enamorado y la deseo… y hago que también se me entregue de la misma manera que yo.- y mirando mi busto – deseo sentir esos pechos en mis manos… desnudos… apretarlos… mimarlos… besarlos…
Daniela se sonrojó violentamente… sabía hacer el amor con palabras… tanto que la dejaba temblando por dentro… y él siguió hablando…
-Quiero sentirme dentro de tu cuerpo… hacerlo lentamente… Sentirme abrasado por tu calor… Dani… te deseo demasiado… -dijo con voz ronca…

Miré sus ojos… estaban aun más oscuros por el deseo… La misa estaba llegando a su fin…
Grazia tambien le hacia identica confesion a Jonathan…se había sentado al lado de ella, empezó a acariciar su espalda lentamente… como preparándola para lo que vendría…
-Hay algo que tengo que decirte… soy virgen…nunca he estado con… un hombre en la intimidad…
-Lo sé, amor… -dijo en baja voz- yo te enseñaré lo hermoso del amor… y sus infinitas posibilidades… Te amo…
Y besó mi mejilla… tiernamente… yo seguí mirando la misa… sentí como su brazo me rodeaba los hombros… apretándolos
Richard se sentó junto a Sonia a ver la Misa… ella recostó suavemente su cabeza en el pecho de él, que acariciaba distraídamente sus cabellos…
La misa fue pasando, y ella se adormiló en los brazos de Richard… que me miraba con cariño… Se sentía tan cómoda en sus brazos…comoda y protegida de toda la maldad que en esos momentos campeaba en las calles…
Carsten se sentó al lado de Esmeralda… sintió el consabido olor a vainilla, que ponía sus sentidos en jaque… le rodee los hombros con mi brazo. Y la besó suavemente en la sien.
-Hola…- dijo sin mirarlo- no pensé que vendrías a acompañarme a ver la misa.
-No podía dejarte sola en este momento, amor…-murmuró contra su oreja. –Me la he pasado pensando en ti,… amor… en lo que vamos a hacer dentro de un rato… ¿tienes miedo?
-Si, siento miedo de no poder satisfacerte… de no poder ser mujer para ti…
-No te pido experiencia, cuando sé que no la tienes… quisiera enseñarte lo hermoso del amor… que sientas en mi piel el abrigo que te ha faltado…
-Lo he sentido… anoche fue muy difícil apartarme de tus brazos… apartarme de tu cuerpo... No sé muy bien que es lo que voy a hacer cuando sea el momento… pero me asusta pensar en lo que siento cuando tu piel me roza.
El tomó su rostro entre sus manos y lo miró directamente a los ojos, esos ojos color de miel quemada… y le dijo con ternura…
-Una cosa quiero pedirte… no te reprimas… el acto de amar no es sucio ni malo… para el que sabe entregarse y sentir… no es nada malo. Y si sientes pasión y deseo por mi, no lo escondas… dámelo. Yo sabré que hacer con él. No será una noche de terror… ni de miedo… será una Navidad distinta y un Diciembre Inolvidable para ti y para mí…
Ella se quedó callada… y continuaron viendo la misa. Delia estaba también junto a Michael Richard, que le rodeo los hombros con su brazo… una presión cálida, sensual, que anticipaba el placer que sentiría en sus brazos…
-Tiemblas… ¿Tienes miedo?
-Si… tengo miedo… miedo de mi inexperiencia, de no saber ser mujer para ti…
-A mi me gusta enseñar para disfrutar después… -sonrió con picardía… -no te asustes… no pasará nada que tu y yo no queramos hacer…
Bryan se sentó al lado de su adorada, rodeandole los hombros con el brazo… tiernamente… ella acogió bien la presión de mi brazo en los hombros…No habia mucho que decir… entre ellos todo estaba dicho.
La misa terminó… y fueron a cenar… la cena estaba lista y antes de tomarla Maryland, Grant, Naoko y Alicia hicieron un brindis… con champagne… Un champagne que nos supo amargo. Amargo como las penas que contristaban los corazones de las chicas. Sonia, Daniela, Esmeralda, Grazia, que no debia tomar, pero tuvo que tomarse un traguito de champagne, Claudia, Carla, Delia ,Fulvia Rebeca, Ariadna, alzaron sus copas para brindar, al igual que Naoko y Alicia, y los chicos enlazaron sus copas con las copas de las chicas, como si fuéran una pareja matrimonial…
Daniela se habia esmerado en hacer platos regionales para una cena navideña. Incluso habia rompope, que acompañado con el consabido dulce de frutas navideño, le daba un excelente sabor…Una cena deliciosa…a pesar de los momentos amargos que estaban pasando… Todas vivirían una noche de locura…Una locura nacida del dolor, del desamor y del vacío… que fructificaría en semillas de esperanza…

Brujita Alex
Aprendiz de bruj@ Senior

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Fecha de inscripción : 09/09/2012

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