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FIC ALMAS REBELDES: X CAPITULO. EN MEDIO DE LA REFRIEGA...

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FIC ALMAS REBELDES: X CAPITULO. EN MEDIO DE LA REFRIEGA...

Mensaje por Brujita Alex el Sáb Sep 29, 2012 9:40 pm

X CAPITULO

EN MEDIO DE LA REFRIEGA

23 de noviembre de 1987: Las chicas estaban en período de exámenes semestrales… y los chicos decidieron hacer un tour por la ciudad…lo que menos se imaginaron fue que quedarían envueltos en una manifestación civilista que sería brutalmente reprimida por las Fuerzas de Defensa… y que las chicas tendrían que rescatarles
-¿Dónde están los muchachos?
-Salieron en grupo, parece que van a dar un pequeño paseo por la ciudad…
-¿Solos? ¿Sin escolta?
-Dijeron que no iban a demorar en la calle… Que regresarían antes de la hora de la cena.

SIETE HORAS DESPUES…
Claudia estaba intranquila, un mal presentimiento no la dejaba concentrarse en lo que leía… Y no dejaba de mirar el reloj, eran las tres y media de la tarde y ellos no llegaban… en otra habitación, estaban monitoreando las noticias… cuando
-Interrumpimos nuestra programación para dar una información de última hora… la manifestación civilista que se está realizando en estos momentos en el parque Porras, esta siendo sofocada por efectivos de la Fuerza de Defensa, los llamados Doberman… hay un gran numero de detenidos… seguiremos informando…
La noticia llenó de temor a Claudia… que salió corriendo de su habitación… hacia la de Alicia, que era la habitación donde monitoreaban las estaciones de radio para prevenir posibles contingencias…
-¿A dónde se dirigían ellos?
-Creo que iban al Casco Viejo… querían ver los edificios…
-Me temo que los agarró la manifestación…
En ese preciso momento, los grupos Delta Uno, Dos, Cinco y Siete iban hacia la sala de conferencias a planear el rescate de su gente… Claudia se acercó a Adalgisa.
-Ada, qué sabes de tu gente…
-Creo que los agarró la manifestación, posiblemente también estén los tuyos allá… Reúne a tu gente… para que nos alcancen en el estacionamiento… vamos por ellos.
Claudia corrió hacia las habitaciones de sus compañeras… no podía andarse con ceremonias.
-Carla, Daniela, Sonia, Esmeralda, Fulvia Rebeca, Delia, Grazia, Ariadna… tenemos que salir.
-¿Qué pasó?
-Los chicos salieron sin escolta… están atrapados en medio de una manifestación civilista… Delta Uno, Dos, Cinco y Siete también tienen a su gente en la calle, nos unimos a ellas, nos dirán que tenemos que hacer…
-¿Hay que llevar algo?- preguntó Carla.
-Prepara una hielera con botellas con agua fría, hielo y vinagre, y trae el maletín de primeros auxilios, no olviden sus armas, no sabemos con qué nos vamos a encontrar.
En menos de quince minutos estaban en el estacionamiento, Anayansi, Claudia Carolina, Iara Eliana, y María de los Ángeles, les indicaron lo que debían hacer.
Llegaremos por el lado del Edificio Hatillo… daremos un rodeo y nos meteremos hacia la calle 36 para salir a la avenida Perejil. Dejaremos nuestros busitos justo en el estacionamiento del almacén Coremusa. De allí, bajaremos la calle de la cancillería, y nos acercaremos al parque… lleven sus revólveres por si acaso se tienen que defender…Tenemos que encontrarlos a todos… no importa que tengamos que arriesgar… ¿Quedó claro? ¿Quién de ustedes tiene los pantalones bien puestos para conducir?
-Yo- respondió Grazia Regina.
-Bueno, sabes que es una situación extrema… hay que saber conducir, incluso en estas situaciones… Síguenos. Y procura cuando llegues, ubicar a todos los que puedas… Llevarás un silbato… apenas encuentres a uno o tu gente encuentre a uno, tocaras el silbato para alertarnos… Y recuerda, si un efectivo de los Doberman te reconoce… mátalo. Nadie debe saber quienes somos, y ellos, menos. Ya sabes donde debes disparar.
Y salieron… todas iban con la adrenalina revuelta y el arma cargada y pronta a disparar…
Grazia iba siguiendo al convoy… con el corazón en la boca… Llegaron al punto convenido, se bajaron y avanzaron hacia la Plaza Porras.
-Esto se ve mal, definitivamente- dijo Fulvia- En este mar de gente no vamos a encontrar a nadie… y el aire…-tosió- Ni se puede respirar…
-Hay que encontrarlos…- tosió Claudia… mientras se aplicaba vinagre revuelto con agua fría en el rostro para calmar el escozor que le producía las bombas lacrimógenas en su delicada piel.
Y entre la gente que huía en la desbandada, iban varios doberman con manguera en mano dispuestas a golpearlos…
-¡No se separen! –Bramó Claudia… -Tengan sus armas en mano… Si tienen que empezar a disparar, háganlo…
Mirando a un lado y a otro, hasta donde les alcanzaba sus lastimados ojos, que le picaban debido al gas lacrimógeno, ya estaba empezando a desesperarse cuando un suave toque en el hombro la hizo volverse… Era Terrence, que tenia los ojos rojos y llorosos, y tosía convulsivamente…
-Coronel Andrew… ¡Gracias a Dios! - y sonó el silbato.
Al poco rato, aparecía Fulvia con Anthony, a quien encontró justo cerca de la Cámara de Comercio. Le seguía Sonia con Richard Terrence y al poco rato Daniela con Sean Arthur, a quien tuvo que rescatar de las garras de un doberman.
-¿Lo mataste?
-Si, estaba dándole de manguerazos que daba gusto y el muy cobarde quiso pegarme a mí, cuando me interpuse para quitarme el arma y matarme con ella, pero fui más rápida con mi revólver… le disparé en la yugular… No llegará muy lejos.
-Si es que ya no está muerto… -dijo Sonia.
-Falta Delia, Ariadna, Esmeralda y Carla…
-No te preocupes, allí, vienen…
En efecto, venían las cuatro con sus respectivas asignaciones, Grazia encontró a Jonathan justo cerca del edificio del Tribunal Electoral.
-¿Estamos todos? ¿No falta nadie?
-No, no falta nadie…
-Escuchen con atención… vamos a salir de aquí caminando… daremos un rodeo por detrás del Edificio Hatillo y subiremos por la calle 36, hacia la Avenida Perejil… seguimos recto hasta llegar al estacionamiento del almacén de muebles COREMUSA. Allí están nuestros autos… entraran y se tenderán en el suelo del busito, nosotras tenemos que quedarnos de pie, y disparando… Nada de hacerse los héroes, que este no es momento para eso…
Los chicos acataron la orden de Claudia. Y al llegar a los autos, estaban los otros integrantes de los grupos Deltas…
-¿Steve?- pregunto Terrence- No me digas que también desobedeciste la orden de salir sin escolta.
-Y cara que nos costo esa travesura, hermano. – Dijo tosiendo todavía – si no es por estos ángeles, estaríamos perdidos.
-Yo también lo pienso- dijo el coronel Tom Ryan mirando a Mariangeles… - si no es por ellas, ya nos hubieran matado.
-Basta de charla, vamos, hay que salir de esta ratonera- dijo Mariangeles subiendo al busito y encendiendo el motor…
Y salieron de allí, ninguno se atrevió a contradecir las órdenes dadas por las cinco dirigentes, Grazia siguiendo al convoy, conducía igual que Anayansi, pasándose las luces rojas, y metiéndose por calles de una sola vía, cuando ganaron la avenida Balboa, respiraron, ya habían dejado atrás el aire enrarecido del parque Porras.
-No debimos salir en esta forma…
-Ustedes sabían que los civilistas, siempre hacen manifestaciones y que para salir a la ciudad, hay que salir escoltados. ¿Qué les dio por salir así?
-Íbamos a ver los edificios antiguos en el Casco Viejo, pero como no conocemos la ciudad, nos perdimos.
-La próxima vez, cuando quieran salir, díganselo a Maryland o a Alicia. Ellas sabrán si les dan el permiso o no, por que están informadas de los movimientos, tanto de las manifestaciones como de otros tipos de situaciones de disturbios en las calles de Panamá. Nosotras conocemos la ciudad por que nacimos aquí, y vivimos aquí. – Dijo Claudia– Casi nos da algo cuando supimos que estaban perdidos entre la manifestación…- dijo mirando a Terrence…-Jamás me hubiera perdonado que algo les pasara.
Carla sintió que el bajón de adrenalina, después de haber salido de la refriega… la dejó mareada, sudando frío y temblorosa… Heini, adivinando como se sentía ella, se acercó a Carla, sentándose al lado de ella le pone un brazo alrededor de sus hombros atrayéndola hacia su costado.
-No creo que deba…
-Estás temblando de frío… quédate quieta… nada voy a hacerte. –dijo él, apretándola más hacia su costado.
Llegaron a la base, donde una preocupada Maryland los esperaba.
-¡Gracias a Dios que llegó sano y salvos!- dijo la señora al ver llegar a sus chicas y a sus asignaciones.
-Costó encontrarlos… pero están todos… No nos falta nadie.
-Tuve que matar a un doberman… - dijo Daniela- Era él o Sean, no tuve opción.
-No te preocupes, de todas formas, tenias que hacerlo. Recuerda, nadie ve a un Casco Alado y vive para contar lo que vio. Mientras más halo de leyenda urbana tengamos, más fácil será maniobrar… en esta ciudad.
-Atiendan a Carla… creo que necesita que la ayuden
Carla estaba muy pálida… y tenía las manos frías…
-Es el bajón de adrenalina… que la lleven a la enfermería para que la estabilicen.
Y la llevaron a la enfermería… Heini estaba preocupado.
-No te asustes, esos malestares son comunes entre las chicas…
-Estaba muy pálida. Esta clase de sustos no son nada buenos para ella.
-La próxima vez que salgamos, saldremos con nuestras esquivas compañeras… esto nos pasó por querer ser independientes… en un país en donde ya no se puede ni caminar libremente por la calle.

DOS HORAS DESPUES…
Carla estaba en su habitación con una intravenosa cuando apareció Heini, con cara de preocupación.
-¿Cómo sigues?
-Sobreviviré. No es la primera vez que me pasa esto… Supongo que todavía no me acostumbro a este tipo de carreras locas.
-Me diste un susto, de lo pálida que te vi… - dijo con gesto de temor.
-Estaré bien, no se preocupe… ahora seguro me dará sueño y me dormiré…
-Me quedaré a tu lado… esto es por culpa mía y de los otros… si hubiéramos esperado que ustedes terminaran de estudiar, nada de esto habría pasado.
-No importa.- dijo Carla mirándolo con ternura. Era tan guapo y con cara de arrepentimiento, más.
Se sentó en el sillón y la contemplaba, sosteniendo su mano, al rato la chica dormía y el pensaba…
-Es tan bella, que me pasaría la vida mirándola… creo que me estoy enamorando por primera vez en mi vida… yo que he sido tan hedonista y tan lujurioso… ahora me desconozco… Nunca pensé en hacer mi esposa a ninguna de las chicas con las que me acosté… Y ellas nunca me lo pidieron… pero Carla… es tan diferente a ellas…
Se imaginó casado con Carla… ella trabajando y estudiando y él, en la Marina… las noches tranquilas que pasaría a su lado, abrigado con su cuerpo tierno… sintiéndola temblar en sus brazos al sentirlo apasionado, sensual… entregado a ella totalmente…. Con estos pensamientos se durmió…
Claudia estaba rindiendo su informe a Maryland.
-Por fortuna, los hallamos a todos… aunque tuve miedo de que nos mataran, incluyendo a los nuestros, éramos casi cuatro grupos…
-Ellos cometieron una falta… no debían salir sin escolta… En estos momentos, no se puede salir sin escolta. Y menos ellos, uno que secuestren, y ya tienen como hacerle doblar la mano a su presidente.
-Habrá que ser más cuidadosas… Yo estaba preparando un examen semestral… por eso no dije nada… pero ya me queda de experiencia…
-No te culpes, Claudia, ustedes estaban estudiando, no las podemos culpar por eso. Ellos debieron avisar.
En ese momento, llegaba Terrence , Maryland se retiró discretamente para dejarlos conversar.
-Se que debes estar enfadada conmigo, y con razón.
-Solo a ustedes se les ocurre salir a turistear cuando este país esta tan convulsionado políticamente… y lo peor, sin escolta… Se que lo hizo con la mejor intención, por que nosotras estamos por presentar semestrales, y se lo agradezco, pero ese paseo, podia haber esperado.
-Ninguno se imaginó que iba a encontrarse con una manifestación que terminaría como terminó.
-Tienen suerte de estar vivos, mire, no tengo nada en su contra, de hecho le he permitido cosas que de saberlas Maryland, me costaría incluso el puesto, pero no abuse. Yo conozco este país, por que nací y crecí aquí, esta es mi patria, para bien o para mal. Ninguno de ustedes conoce este país, y tampoco la gente que hay ahora.
-La proxima vez, avisaré con antelación que queremos salir para que esten disponibles.
-Carla se desmayo hace un rato, por el bajón de adrenalina.
-Si, parece ser un padecimiento común entre ustedes.
-Por desgracia. Delia es asmática, a pesar de que ella ha controlado su padecimiento bastante bien… de vez en cuando se le dispara.
-¿Qué le ha dicho el médico?
-Se trata de asma emotiva… lo desarrollan todos los niños maltratados, lo cual es la norma dentro de este grupo.
-Pobre muchacha. Imagino que todas tienen historias similares.
-Es cierto, por eso Maryland es tan estricta con nosotras.
-Y con nosotros. Ya le dije a Maryland mis intenciones para contigo.
Claudia se volvió a mirarlo… no podía creerlo… ya Maryland lo sabia… por eso el interrogatorio de hacia un par de semanas atrás.
-¿Qué le dijo sobre eso?
-Que me investigaría, y si comprobaba que todo lo que le dije era cierto, me iba a ayudar a conquistarte.
-¿Puedo hacerle una pregunta?
-Hazla, te la responderé si puedo, y si me sé la respuesta.
-¿No dejó alguna novia en Washington?
Terrence se rió… con aquella risa tan sensual y limpia que a Claudia se le antojaba como una caricia erótica para sus oídos.
-No, no he dejado a nadie esperándome en Washington, si es esa tu preocupación. Claudia, se que desconfías del sexo opuesto por lo ocurrido con tus padres, pero no todos los hombres somos iguales a ese…. Que por ironías del destino llamas padre, estoy solo… De hecho, la última mujer que tuve… fue hace tres años, antes de que me dieran esta misión.
-¿Qué paso que no se casaron?
-No entendía mi profesión…pretendía que yo dejara la Marina, pero vengo de una familia con tradición militar. ;i padre adoptivo era Almirante, y fue miembro del Servicio Exterior Norteamericano hasta su muerte. Diplomático de carrera. Ella no podía pretender que yo dejara todo lo que era mi vida por su amor… y yo no estaba tan enamorado de ella como para hacer eso.
-No le quería lo suficiente.
-No, de hecho, unos meses después de la ruptura, se caso con un productor de cine. ¿Y tú?
-No, nunca he tenido un novio, y no por que no hubiera querido, mis padres no me lo permitían, ni de adolescente, ni ahora que soy una mujer joven. A pesar de que les corrí todos los gustos, hice mis estudios primarios, me gradué con honores, luego hice mis estudios secundarios con honores y me gradué… haga lo que haga, nunca estaré a las alturas que ellos quieren, por más que me esfuerce.
-Heini también hizo lo mismo… lo tuve que empujar, pero lo hizo.
-Alicia me dijo que tendría que decirle con que me bañaba… Que todas tenemos a nuestras asignaciones, de un ala, como dicen aquí…
-Grant nos dijo que tuviéramos cuidado, que podíamos quedar enredados en los encantos de una nativa. Que eran las morenas tumbahombres.
-No dijo mal, hay un tamborito con esa frase.
En ese momento, Terrence aprovecho para tocar el tema de Heini y Carla.
-Supe que se disculpó con ella, y me alegra- dijo Claudia- Nos puso en una encrucijada… y Carla no quería que le dijéramos nada a Maryland, ni a Giuliana, aunque ella interrogó a su hermano y nada le sacó.
-No iba a ser tan tonto para hacer eso… Aunque delante de Naoko casi se delata.
-Eso fue hace un par de días… Espero que no se vuelvan a dar este tipo de incidentes…
EN ESE INSTANTE…
Un hombre se dirigía a la oficina de Maryland, era Michael Richard Hogan Hamilton, de veintiocho años, el más joven del grupo. La razón se llamaba Delia Marciaga.
-¿Qué lo trae por aquí, teniente Hogan?
-Se trata de la oficial Marciaga.
-¿Alguna queja?
-No, todo lo contrario, su trabajo es bueno. Yo quisiera saber si ella tiene algún compromiso aquí, en Panamá.
-Ah, ya veo, quieres saber si hay alguien rondándola.
-Sí. – dijo sonriendo con timidez.
-Delia no tiene novio, ni esposo. Ella solo tiene veintidós años, y hasta el momento, su corazón está vacante.
-Es un alivio saberlo. Señora Ainsworth, a mi me atrae intensamente ella… y quisiera su ayuda para conquistarla…
-¿La quieres en serio, para casarte?
-Si, la quiero… nunca había estado enamorado, pero me siento capaz de amarla intensamente…
-¿Ella lo sabe?
-Aun no, soy un tanto reservado y tímido, muy lejos de lo que es mi hermano… Me gustaría saber…si ella siente lo mismo…que yo.
-Vamos a hacer algo, esta noche me acercaré a ella para preguntarle sobre ti. Mañana tendré la respuesta…
ESA NOCHE….
Delia miraba la ciudad desde el balcón donde se encontraba… Una tristeza empañaba su alma… recibió noticias de su casa. Una vez más su madre estaba hospitalizada debido a una gresca con su padre, en la que llevó la peor parte. Y él, preso por las denuncias de los vecinos.
La sacó de sus tristes cavilaciones, la voz de Maryland.
-Hace un poco de frío para que estés aquí a esta hora.
-Mañana no tengo clase en la U, así que decidí tomarme la tarde libre.
-Tienes la mirada triste, sospecho que acabas de recibir noticias de tu casa.
-Así es, mamá esta hospitalizada de nuevo… otra de las golpizas que le da mi padre, cuando hace algo que según él, no está bien. Unas veces es la comida recalentada, otras que se demore al llevarle una cerveza y así.
-Delia… hoy recibí una visita en mi oficina, se trata del Teniente Mike Hogan.
-¿Se ha quejado de mi comportamiento?
-No, todo lo contrario, me manifestó que le atraes mucho, aunque teme decírtelo por que piensa que lo vas a rechazar. Me preguntó si tenías novio o algún interés sentimental antes de haber ingresado aquí.
-Imagino que le dijo la verdad.
-Si… Hija, es hijo de un héroe de guerra, de hecho, el mismo también tiene sus laureles. Y aunque parezca un tanto tímido para acercarse a una chica, adivino en él intensidad en sus sentimientos. Es un admirador nada despreciable.
-Desea saber si me atrae…
-Sí.
-Cuando lo vi, me agradó su presencia, sus ojos, es un hombre guapo y eso no se discute. Tiemblo de solo pensar que algo pueda pasarle… y yo tampoco me atrevo a manifestarle cuanto me atrae.
-Bueno, después de enterarme de tus sentimientos hacia él… Me gustaría que todas ustedes hicieran buenos matrimonios, que tuvieran una vida diferente… observa a ese chico, puede hacer mucho por ti y por tu carrera, en caso de que todo se tuerza.
Richard, el hermano de Mike esperaba impaciente a su hermano, cuando lo vio llegar a la habitación.
-¿Y qué te dijo?
-Va a averiguar que piensa la interesada. Me siento como si me hubiera quitado un peso de encima…
-A mi me atrae Sonia Judith. Es una mujer hermosa y valiente… y es el tipo de mujer que era mamá. Verla me la recuerda… Y me gustaría tener una mujer así a mi lado.
-¿Cuándo vas a decirle a Maryland tus sentimientos sobre Sonia Judith?
-Mañana voy a su oficina a decirle cuanto me atrae ella… Y sabré si su corazón tiene dueño.
Entretanto, otro que también tomaba la misma decisión era Sean Arthur, que no dejaba de coquetearle a Daniela Rivera, una beldad de veintiún años. A pesar de tener casi 34 años, la chica le gustaba demasiado.
-Mañana es el día. No puedo seguir guardándome esto que siento por ella… tengo que saber si tiene compromisos.

Brujita Alex
Aprendiz de bruj@ Senior

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Fecha de inscripción : 09/09/2012

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