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FIC - ALMAS REBELDES - CAPITULO I ¿ DONDE ESTÁS...CLAUDIA?

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FIC - ALMAS REBELDES - CAPITULO I ¿ DONDE ESTÁS...CLAUDIA?

Mensaje por Brujita Alex el Sáb Sep 29, 2012 8:48 pm

ÍNDICE DE CAPÍTULOS

    Capítulo I. DONDE ESTAS CLAUDIA?
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    Capítulo IX. UN PASEO HISTORICO
    Capítulo X EN MEDIO DE LA REFRIEGA
    Capítulo XI. PANAMA QUERERTE
    Capítulo XII MADRE SOLO HAY UNA.
    Capítulo XIII NAVIDAD EN LA EMBAJADA
    Capitulo XIV. ENERO, ENCUENTRO CON LA ALEGRIA
    Capítulo XV. PLAYA, BRISA Y MAR.
    Capítulo XVI. LA PROMESA
    Capítulo XVII ELECCIONES.
    Capítulo XVIII UNA PRUEBA DE CORAJE
    Capítulo XIX. EL FINAL DEL DRAGON NEGRO
    Capítulo XX ADIOS, MADRE QUERIDA
    Capítulo XXI NOCHE DE PAZ, NOCHE DE GUERRA... PARTE I Y II
    Capítulo XXII NAVIDAD ENTRE RUINAS.
    Capítulo XXIII UN BESO Y UNA FLOR
    EPILOGO. Y FLORECE LA ESPERANZA.


Aquí estuvo el fantasma [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


CAPITULO I

¿Dónde estás, Claudia?


    Marzo, 1992: Un hombre, vestido de uniforme naval esperaba impaciente en la oficina de un detective privado de reconocida fama en Washington. Era el coronel Terrence Alexander Andrew White. Había llegado puntual a la cita con el detective Marcus Wisinsky. Wisinsky fue oficial de policía durante casi veintiocho años, con una carrera brillante, y ahora, ya retirado, se encargaba de realizar trabajos de investigación privada para abogados, y gente adinerada que deseaba saber en que pasos andaban tanto sus hijos, como sus cónyuges. Y este caso no parecía cambiar mucho de tónica.

    Luego de un rato, que al militar se le hizo largo… muy largo… Un hombre de unos cincuenta y cinco años, al que se le notaba todavía el porte de haber sido oficial de reconocimiento o Ranger en el ejército, apareció en la puerta de la oficina.

    -Buenas tardes, usted debe ser el coronel Andrew, ¿verdad?

    -Si, señor Wisinsky. Tengo media hora de estar esperándolo.

    -Unos asuntos que requerían mi presencia en la Corte de Distrito me demoraron. Siento haberle hecho esperar. ¿En qué puedo ayudarle?

    -Estoy buscando a una persona… se trata de esta chica. Terrence le muestra la foto de una muchacha de unos veinte años que aparecía con él en una actitud muy romántica…

    -¿Su esposa?

    -No, no es mi esposa… Ojala lo hubiera sido… es – suspiró –el amor de mi vida. Se llama Claudia Victoria Gutiérrez… vino a este país en el grupo de los Cascos Alados que comandaba Maryland Ainsworth y una pariente mía, Stephanie Legan.

    -¿Sabe en qué tiempo ella ingresó a los Estados Unidos?- dijo el detective…

    -Si. En el año 1990. Concretamente, febrero.

    -Bueno, tendremos que hilar fino. Los Cascos Alados son casi testigos protegidos, tratan de llevar una vida monótonamente normal… dentro de ciertos parámetros. Coronel, deberá tener paciencia… encontrar a esta chica, va a ser tarea de meses, cuando no de años.

    -¿Me está diciendo que no podrá ayudarme?

    -No he dicho que no pueda. Solo que tendré un poco más de trabajo para lograr la ubicación de esta persona… Ya no es la primera vez que yo hago este tipo de labores. Pero, antes de aceptar este trabajo… ¿Por qué desea encontrar a esta persona?

    Terrence se levantó de su puesto y se dirigió a la ventana, a mirar la vista de la ciudad de Washington… Suspiro y dijo:

    -Es una historia muy larga y triste… Necesito encontrarla…

    -Tengo todo el tiempo del mundo para escuchar esa historia…-dijo el detective reclinándose para atrás en su silla ejecutiva, disponiéndose a escuchar los antecedentes de la persona que debía encontrar.

    Terrence dejó vagar la mente hacia el recuerdo de una lluviosa noche del cuatro de septiembre de 1987.


    1987, 4 de septiembre: La lluvia empapaba las calles de la ciudad de Panamá. Un busito Nissan Urvan plateado, se estacionó frente a un edificio de la Calle 50, esquina con la vía Brasil. Faltaban quince minutos para la media noche. Ocho chicas, vestidas con enterizos negros, entraron en el edificio.

    -¿Estás segura de que es aquí, donde están?

    -Si, y me temo que si no nos apresuramos, esa bomba acabara con la vida de estos hombres. Para colmo, se les esperaba, dentro de dos semanas… No ahora, precisamente.

    -Esos son los gajes del oficio… Claudia, no quisiera ser pesimista… pero con esto, nos vamos a buscar un lío.

    -Mas lío va a ser que embosquen a estos hombres y los vuelvan coladera… o lo que es peor, los secuestren…

    Claudia era una muchacha de cabello y ojos negros, una estatura de 1.62 m de contextura fuerte, a pesar de contar con una figura delicada y fina. Había sido entrenada en la Isla Naos, donde estaba el campamento de los Cascos Alados. Al igual que sus compañeras., sabia manejar todo tipo de arma automática y sabia defensa personal y artes marciales. El entrenamiento que tenían era casi el de un SEAL.

    -¿Paso libre, Carla?

    -Paso libre. No podremos tomar por la escalera principal, llamaríamos la atención. Los francotiradores que tienen encuadrada la habitación en donde están. Y no sabemos en qué actividad están.

    -Dicen que una sesión de fotos para una revista masculina…- dijo Carla Cristina con un sonrojo violento en su rostro. Yo imagino que tipo de revista es.

    -Igual puede ser una trampa… hay que irse con cuidado.

    Carla subió la escalera corriendo junto a sus compañeras, llegando al quinto piso del edificio. De uno de los cuartos salía una música lujuriantemente provocativa.

    -Ya imagino que tipo de fotos deben estar tomando…-dijo Cristina meneando la cabeza.

    -Vamos…-dijo Claudia examinando la nueve milímetros que llevaba en la mano, para saber si estaba cargada. –Odio tener que aguarles la diversión, peor es que se pierda alguna vida por nuestra irresponsabilidad.

    La puerta del lugar estaba entreabierta. Y Claudia vio a un par de hombres cubiertos con batas de baño. Sabía que los iban a fotografiar como Dios los trajo al mundo.

    Uno de ellos, alto, de cabello negro y ojos azules que tenían un inquietante reflejo violeta, se despoja de la bata, mostrando un cuerpo espléndidamente proporcionado, la clase de cuerpos que da el estar en la Marina. Y se acercó a una especie de tarima cubierta por una tela de satén, que cubrió parte de sus atributos masculinos, esbozando una sonrisa muy sensual y sexy. Pero no era eso lo que veía Claudia. Claudia veía la boca de un rifle automático de alto poder que se asomaba tras la ventana de un departamento que estaba justo frente al que usaban para las fotos. Sin perder tiempo, Claudia le metió una patada a la puerta y sin andar con remilgos derribó al sorprendido modelo al suelo como si fuera un jugador de fútbol americano intentando bloquear al contrario para anotar un touchdown. Inmediatamente la chica se incorporó para dispararle a la ventana frente al departamento, haciendo caer al francotirador.

    La fotógrafa al ver que le habían interrumpido su sesión gritó:

    -¡Intrusas! ¡Atrápenlas!

    Claudia reparó en la mujer, de cabellos rubios cenizos, busto exuberante y figura esbelta que daba las órdenes, y la reconoció era Wilhelmina Bellmarie Morgan Winthrop, dueña de la revista para mujeres Palace of Pleasures. Una revista con fotos sensuales y hasta sexuales, ella no escogía cualquier tipo de hombre para su revista. Y le había costado mucho convencer a aquellos oficiales de Marina para dejarse fotografiar. Y todo se estropea por causa de ocho intrusas vestidas de negro.

    Ocho mujeres entran disparando hacia el frente de la ventana, cayendo dos francotiradores más.
    Un radiocomunicador colocado en la cintura de una de ellas, empezó a pitar con desesperación.

    -Aquí cobra roja líder a madreselva.

    -¿Se encuentran bien?

    -No hay nadie herido, madreselva, neutralizamos a los blancos.

    -Haré un 10-6 a la misma. No se muevan de donde están…

    -En espera de nuevas órdenes. 10-4.

    Terry reparó en la chica que radiaba, era una verdadera belleza, morena, ojos negros y estatura media. A diferencia de él, que gracias a su padre, el coronel Terrence Greum Grandchester, héroe de la segunda guerra mundial, heredó los casi dos metros de estatura. Además de una buena dosis de apostura masculina. La chica vestía un enterizo de cuerina negro, bajo el cual se adivinaba una camiseta blanca y tal vez, bajo esta, un chaleco antibalas. En uno de sus muslos, sujeto con una correa un cuchillo de monte, bien afilado. Era una chica, entrenada para cumplir con una misión, aunque esta fuera extremadamente riesgosa o intimidante.

    Las chicas que la acompañaban también, estaban en igualdad de condiciones. Al momento llegaron tres mujeres vestidas con trajes sastres, eran Maryland Ainsworth, Stephanie Legan y Giuliana Tirpitz, al rato, llego una cuarta, identificada como Alicia Altamirano, vestida igual que ellas, con el distintivo de su rango, que era una boina negra con dos cintas doradas. Era la jefe de los grupos deltas de los Cascos Alados.

    -¿Y bien, chicas? ¿Qué sucedió?

    -Todo estaba como lo indico el informante que nos facilitó la hora y el lugar de la cita. Afortunadamente llegamos a tiempo, si no todos estuviéramos muertos.

    -Se suponía que ellos llegarían dos semanas después. Esto nos puso en corredera.

    Billie, como se le conocía en el mundo de la farándula revistera, se sentía colérica por lo ocurrido, aun no calibraba que estuvo a dos pasos de la muerte.

    -Exijo una explicación… -dijo con tono autoritario.

    Las cuatro dirigentes se miraron unas a otras. Stephanie conocía a Billie, por que su madre le había hablado de lo mucho que había sufrido su tía Flammy cuando esta le había arrebatado al novio. Por eso, ella tomo la batuta.

    -De gracias que por esta brusca interrupción usted conserva aún la cabeza en su sitio- dijo con mirada helada.- Estos francotiradores no jugaban. Y estamos en un país en convulsión política.

    -¿Ah si? ¿Y quien me paga esta sesión de fotos?

    -Si hay que pagarle se le pagará, pierda cuidado.

    Exasperada, Claudia se acercó a la disgustada mujer…

    -De no haber entrado nosotras, todos estuvieran muertos. Al menos, no tendremos que estar recogiendo cadáveres en pedazos, ni dando explicaciones a las autoridades….

    -¿Quién le ha dado a usted vela en este velorio?

    -Me meto, por que estos hombres son parte del Comando Sur acantonado en Panamá, y por ende, nuestra responsabilidad, algo que les pase, y sobre las cabezas de mi grupo y la mía recaerá toda la culpa. Por eso me meto, no por su vida que tal vez no vale tanto como se cree que vale. No somos aficionadas, somos gente entrenada para cumplir órdenes y ejecutarlas.

    -Claudia, cálmate.

    -No me calmo, Alicia. Esta mujer no sabe en el peligro que estuvo. Nosotras sabemos como se las gastan los del G-2. Ahora estuvieran muertos o en el mejor de los casos, encerrados sabe Dios donde, víctimas de cualquier salvajada. No le voy a permitir a esta mujer que cuestione nuestros métodos de rescate cuando no tiene idea de lo que hacemos. Y más cuando fuiste tú, precisamente la que nos enseñó todo lo que sabemos.

    Maryland se acercó, conciliadora. No le gustaba esta clase de enfrentamientos…

    -Se le pagará lo que ha perdido con esta sesión, y más, tendrá oportunidad de ir con el grupo, en cualquier viaje que salgamos para que lleve a cabo la sesión que se malogró. Creo que es un trato justo. – Y dirigiéndose a los desnudos hombres que estaban viendo la discusión…sin un rubor ni alteración alguna en su semblante- Vístanse, señores… ya bastante maltratados están los sentidos de estas chicas.

    Ellos fueron a vestirse. Estuvieron cerca de morir llenos de balas, y daban gracias a Dios que las chicas aparecieron.

    -Terrence… ¿viste a la que entró disparando? Es una muñeca.

    -Yo me fije en una que llevaba una UZI, recortada –dijo Heini . – Tiene una figura divina.

    -Me temo, que hemos visto en acción a un componente de Los Cascos Alados. – dijo Jonathan Legan- Y la verdad, que se merecen la fama que tienen…

    -¿Qué sabes de ellas?

    -Es un batallón, compuesto por mujeres, los grupos son denominados grupos Deltas. Entrenadas para llevar a cabo misiones un hombre pensaría dos veces, antes de meterse. Son chicas que están resistiendo a la dictadura, y son angelicalmente bellas… -dijo con aire soñador…

    -Te lo creo, hermano –río Carsten Gerhardt. –Son unas verdaderas bellezas, mejor dicho son almas rebeldes.

    -Yo creo, que nuestros corazones se van a quedar enredados en Panamá…ya nos lo advirtieron –dijo Sean Arthur, mirando con coquetería a una de las chicas.

    -Así es… -dijo Anthony James Andrew, hermano de Terrence.

    Ya vestidos de civil, unos con pantalones y camisa de mangas tres cuartos y otros con jeans y suéter polo y zapatillas, otros con mocasines, esperaron a que llegara el busito Nissan Urvan donde irían, escoltados por ocho motocicletas con conductoras armadas hasta los dientes.

    -Ya llego el busito. Por favor, no se separen, hasta que lleguemos a destino.

    -Yo tengo reservación en el hotel Marriott.

    -Lo sabemos, pero desde este momento, usted también es nuestra responsabilidad… le guste o no- dijo Maryland.

    -Supongo que sus órdenes no se discuten.

    Maryland no respondió, todos bajaron, escoltados por las ocho guerrilleras. Todas con los cinco sentidos alertas, en espera de cualquier posible eventualidad…

    Al llegar al vestíbulo del edificio, fueron subiendo uno por uno. Aquel busito había sido cubierto por blindaje contra balas y otras armas. Después que subieron todos, Todas se subieron a sus respectivas motocicletas.

    Terrence miraba a la que iba delante del grupo, casi a la cabeza del bus. No sabía su nombre, pero intuía, que luego de llegar al lugar que iban, lo iba a saber.

    El recorrido hasta llegar al Tower House Suites, fue relativamente corto. Al llegar al estacionamiento, dos chicas fuertemente armadas, dieron paso al busito para que entrara en los estacionamientos.

    -Ya llegamos. Pronto sabremos el nombre de nuestras rescatistas.

    -Me muero por saber quiénes son…-dijo Heini, ya una me tiene el corazón en jaque.

    -Frénate, Heini, si no quieres que nos fleten de vuelta a la base con una nota para nuestro superior.

    -No te hagas el santo, Terry, vi como mirabas a la que te derribo en el piso como si hubiera jugado fútbol americano toda su vida… Poco te falto para apretarla en tus brazos, por la forma como le rodeaste la cintura.

    -Ves más de lo que crees… anda, camina antes de que nos manden a bajar.

    Bajaron del busito, y se dirigieron a unas escaleras internas por las cuales subieron hasta llegar a un lujoso vestíbulo con olor a canela, vainilla y azúcar quemado. Era el vestíbulo del cuartel general de Los Cascos Alados. Maryland se dirigió a un salón que hacia las veces de despacho, pasando por el comedor. En el salón de estar había cinco chicas de otros escuadrones, vestidas de civil. Unas con libros en las manos y otras en una mesa con un ordenador. Un ambiente estudiantil, casi de residencia Universitaria, alejado de la verdadera misión que tenían las chicas.

    -Bien, señores. Siento profundamente que se hayan conocido en tan lamentables circunstancias. Este es el grupo de choque DELTA DIECISEIS de los Cascos Alados, son chicas entrenadas para acatar órdenes y realizar operativos de rescate tipo comando tanto en tierra, como en el mar, chicas que han pasado un riguroso entrenamiento de rescate. Actúan como un solo hombre, en este grupo no hay cabida para los lobos solitarios que hacen todo ellos mismos. Saben el valor del trabajo en equipo.

    Ellos miraron la línea donde las chicas estaban en formación, con interés.

    -Estas serán sus escoltas durante el tiempo que dure su estadía en Panamá. A pesar de que es un grupo nuevo, se puede decir que lo ocurrido esta noche, fue su bautismo de fuego. Ahora paso a otra cuestión. Se que son hombres jóvenes, atractivos, experimentados en todas las partidas, y ellas son muchachas especiales. ¿Por qué especiales? Especiales por que son muchachas inexpertas en cuestiones de amores, Y en cuestiones de sexo. Saben hacer cosas que un verdadero SEAL no se atrevería a hacer. Pero, de cuestiones amorosas no saben nada. Además, vienen de hogares disfuncionales, y una relación intima sin compromiso, les haría más daño que bien. No toleraré que ninguno se aproveche de ellas. El que lo haga, arriesga a su grupo a ser devuelto a su base, con una nota a su superior, quien tomara las medidas del caso. Ojo, que no prohíbo que se enamoren por que las chicas son bellas, inteligentes y cultas. Si sucede, deseo saberlo antes que la propia interesada.

    Anthony levantó la mano para responder… Terry casi fulminó con la mirada a su hermano.

    -Con el respeto que se merece, mayor Ainsworth , creo que ellas son adultas, y tienen derecho a tomar la decisión que más les convenga.

    - Mayor Andrew, no digo que sean menores de edad, tienen el corazón bastante roto y herido, mi deber es cuidar que ustedes no acaben de despedazarlas más. Solo pido respeto, consideración., para unas chicas que ya de por si arrastran a cuestas una historia de tristeza. Por eso las protejo, si es en serio el amorío, hasta los ayudo a casarse, pero que las tomen de relajo, no. Si a sus padres no les importa gran cosa como terminen, a mi si me importa. Y las defenderé con la vida, si es preciso.

    Las chicas esperaban que les ordenaran que se quitaran los cascos que cubrían sus rostros.

    -Espero que cuando alguna de estas chicas los atraiga mucho, o los conquiste, sean lo suficientemente varones para comunicármelo antes de que la interesada se entere por otras fuentes. No me voy a comer a nadie, ni voy a matar a nadie por eso. Fui joven, y me cortejaron en su momento, lo que no voy a permitir son los enredos sexuales y de cama. Espero no tener que advertírselo nuevamente a ninguno.

    Todos asintieron. La señora Ainsworth, sabía hacerse valer.

    -Chicas, descubran sus rostros. Siento que hayan conocido a sus asignaciones así, pero en estos instantes, no se puede esperar normalidad.

    Las chicas se quitaron los cascos que las cubrían, soltando unas cabelleras dignas de unas modelos de revista. Eran ultra femeninas, aunque actuaran como varones. Terrence clavo sus ojos azules en los ojos de Claudia Gutiérrez. Una chica de veintidós años, dueña de unos ojos negros que podían quemar con su fuego a cualquiera que se atreviese a mirarlos de frente, como él.

    -Vaya, creo que acerté, no creí tener tan buen gusto, aun en la oscuridad…oficial…

    -Claudia Victoria Gutiérrez Díaz. Soy líder del grupo Delta Dieciséis. Siento haberle conocido en tan lamentables circunstancias, coronel Andrew.

    Terrence la miró detenidamente como quien examina un espécimen de laboratorio. Lo que miraba le agradaba sobremanera.

    Heinrich miraba con admiración a la que lo puso en jaque, cuyo nombre aun no sabía.

    -Oficial Carla Cristina Hernández Martínez. Segunda al mando en el grupo Delta 16, siento haberlo conocido en estas circunstancias tan deplorables, coronel Tirpitz.

    -Mas lo siento yo, oficial- dijo con una sonrisa cálida y seductora- Hubiera querido que las cosas fueran diferentes.

    Luego de las presentaciones, salieron del salón de conferencias. Carla iba sumamente sonrojada.

    -Me temo que esta asignación no va a ser fácil para nosotras. Stephanie me dijo que algunos de ellos eran parientes cercanos de ella.

    -Creo que lo dice por el coronel Terrence Andrew, por el teniente Tirpitz que es hermano de Giuliana María. Y los otros también., el hermano de Stephanie que es el coronel Jonathan Legan y los otros que son primos de Stephanie. Los hermanos Hogan Hamilton. Tenemos el deber de quedar bien. No se nos perdonará que uno de ellos muera o sufra algún tipo de daño…son ocho gordas razones.

    1992: La grabadora del detective seguía corriendo, mientras Terrence seguía perdido en el mar de recuerdos que le hacía contratar a aquel detective, para dar respuesta a aquella interrogante que surgía de su angustiado corazón ¿Dónde estás, Claudia?


Última edición por Brujita Alex el Dom Sep 30, 2012 7:17 pm, editado 1 vez

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Re: FIC - ALMAS REBELDES - CAPITULO I ¿ DONDE ESTÁS...CLAUDIA?

Mensaje por Soraya De Andrew el Sáb Sep 29, 2012 9:22 pm

llorar llorar llorar llorar
Esto no se vale, no se vale, por eso no mme gusta empezar a leer nada y enos cuando es bueno que esto me a gustado, eso de jugar con la descendencia Andrew es genial y mas aun inmiscurlo en cuestiones militares me agrada el asunto y aderezado con misterio.
llorar llorar llorar llorar
¡¡No se vale Alex, no se vale que me a gustado mucho!!
Asesin Asesin Asesin
¡¡Te voy a matar que me a gustado y mucho el asunto.!!

NOTA:
Espero no te incomode si lo ando a fics, avisame plis.
Porfis Porfis

En verdad que me has sorpendido, escrbes genial.
Aplausos Aplausos


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Re: FIC - ALMAS REBELDES - CAPITULO I ¿ DONDE ESTÁS...CLAUDIA?

Mensaje por Soraya De Andrew el Sáb Sep 29, 2012 9:28 pm

llorar llorar llorar
Ya no supe cual sigue ya me hice bolas y me intereso mucho el de ¿Donde estas Claudia?


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Lista de capítulos de ALMAS REBELDES

Mensaje por Brujita Alex el Dom Sep 30, 2012 11:51 am

[color=darkblue]Aqui está la lista

Capitulo I. DONDE ESTAS CLAUDIA?
Capitulo II. DIAS ANTES...
Capitulo III UNA REUNION IMPORTANTE
Capítulo IV EL MENSAJE QUE NO LLEGO
Capítulo V SOSPECHAS
Capitulo VI ATARDECER SANGRIENTO
Capítulo VII DIAS DESPUES
Capítulo VIII LOS HEREDEROS DE DON JUAN TENORIO
Capítulo IX. UN PASEO HISTORICO
Capítulo X EN MEDIO DE LA REFRIEGA
Capítulo XI. PANAMA QUERERTE
Capítulo XII MADRE SOLO HAY UNA.
Capítulo XIII NAVIDAD EN LA EMBAJADA
Capitulo XIV. ENERO, ENCUENTRO CON LA ALEGRIA
Capítulo XV. PLAYA, BRISA Y MAR.
Capítulo XVI. LA PROMESA
Capítulo XVII ELECCIONES.
Capítulo XVIII UNA PRUEBA DE CORAJE
Capítulo XIX. EL FINAL DEL DRAGON NEGRO
Capítulo XX ADIOS, MADRE QUERIDA
Capítulo XXI NOCHE DE PAZ, NOCHE DE GUERRA... PARTE I Y II
Capítulo XXII NAVIDAD ENTRE RUINAS.
Capítulo XXIII UN BESO Y UNA FLOR
EPILOGO. Y FLORECE LA ESPERANZA.

Espero Soraya que esta sea una guia para buscar los capitulos, si te hace falta alguno, avisame y lo posteo.

Brujita Alex- Bruja Policíaca.
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Re: FIC - ALMAS REBELDES - CAPITULO I ¿ DONDE ESTÁS...CLAUDIA?

Mensaje por Brujita Alex el Vie Ene 04, 2013 8:06 pm

Bruja de la Naturaleza:

Por supuesto que tienes mi permiso para colocarlos en fics...

Estan los tres que te dije...

Con cariño...

Brujita Alex- Bruja Policíaca...

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Re: FIC - ALMAS REBELDES - CAPITULO I ¿ DONDE ESTÁS...CLAUDIA?

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